AsimetrÃas: las obsesiones I y II
AsimetrÃas
Las Obsesiones (1/2)
Fausto Fernández Ponte
I
El entorno histórico en el que se registró la actuación de lucha
social incansable y trascendente de Othón Salazar es parte intrÃnseca
de un proceso que no ha cesado; dirÃase que lo opuesto.
Vero. Ese proceso de ha agudizado. El universo demográfico en 1958
–cuando la huelga magisterial dirigida por don Othón– el paÃs tenÃa
35 millones de habitantes; hoy somos casi 110 millones.
Esa agudización es evidente: desigualdad, injusticia, ejercicio
inicuo y represivo del poder formal y poderes fácticos a disidencias y
otras expresiones de activismo social de pluralidad.
Y mayor pobreza, resultado dirÃase que lógico-matemático de
modalidades monstruosas de opresión en una forma de organización
económica y polÃtica que privilegia intereses de empresarios y
polÃticos.
AsÃ, a la inmensa mayorÃa del total de mexicanos de cualesquier
venas ideológicas y proclividades y simpatÃas partidistas parece
preocuparle el estatus económico, polÃtico y social que prevalece.
Esa preocupación –que raya no pocas veces en crispación en algunos
estratos societales– tiene manifestaciones insoslayables aun para el
más insensible e indiferente o ajeno a la realidad.
II
Como secuela adviértense en muchos casos con obviedad dramática y
documentadamente indicios de las secuelas de la interacción de los
componentes de la realidad y sus expresiones culturales.
La preocupación tiene manifestaciones discernidas polÃticamente por
los estratos sociales conscientes, pero incomprensibles para el grueso
societal, vulnerable a la zurderÃa mediática y desinformación.
O manipulación de otros medios de control social (el sistema
educativo, la Iglesia). Empero, los estratos sociales –conscientes
polÃticamente o no– padecen en grado variopinto embates de esa
realidad.
El entorno es de inestabilidad y franca ingobernabilidad –que no
son causales, sino efectos– y otras secuelas. En ese cÃrculo causas y
efectos se traslapan, entreveran y concatenan.
A resultas de ello, existe una cultura de incertidumbre y angustia,
sÃntomas de enajenación social alienante. Ello es verismo. La conducta
violenta del Estado exhÃbese cual patologÃa.
La violencia del Estado es económica, polÃtica, social inclusive y,
no se nos oculte, también cultural. Dicha violencia estatal es por
definición represiva y, por ende, antisocial.
Es violencia criminal en su sentido moral y ético, aunque sea
legal. Pero su legalidad no le otorga moralidad. En nuestro estado de
derecho, los fines de éste conculcan de hecho el interés social.
III
Para la ciencia polÃtica y social –incluirÃamos la antropologÃa y
la psicologÃa del poder–, esa violencia del Estado es fehacencia
inequÃvoca de obsesiones personales del jefe del mismo.
Ese jefe del Estado es, a la vez, cabeza del gobierno que
representa a aquél, siendo su titular un personaje, Felipe Calderón,
considerado por millones de sus compatriotas un mandatario espurio.
Tal es la tramoya psicológica por la cual son colocados los telones
de fondo de éste escenario de las obsesiones enfermizas que corroen al
jefe del Estado y de Gobierno mexicano:
1) Neutralizar a Andrés Manuel López Obrador — cabeza visible de
una movilización social que, según ciertos indicadores objetivos, no
parece cesar– y otras disidencias, incluyendo las armadas.
2) Enriquecer con bienes tangibles –con activos lÃquidos incluso–
a los miembros del grupo en el poder, lo que explicarÃa la venta a
particulares del patrimonio petrolero social– y la “narcoguerra”.
3) Impedir la ya ocurrente descomposición estructural y
superestructural y circunstancial del Estado mexicano mismo, inserto
en una vorágine de desgaste, deterioro y autodestrucción sectorial.
Esas son prioridades estratégicas de la calderonÃa, de las que
devienen otras, a identificarse aquà en la siguiente entrega.
ffponte@gmail.com
Glosario:
Enajenación social alienante: relación del trabajador como creador
de riqueza que no le pertenece y que se vuelve contra él. El problema
de la enejación está ligado con el fetichismo de la mercancÃa.
Relación entre personas que se expresa en una relación entre cosas.
Fenómeno ubicado al nivel de la conciencia, que aparece por
determinadas circunstancias y mecanismos económicos. Pérdida de
conciencia cuando en una sociedad aparecen formas de explotación del
hombre por el hombre. El fenómeno no se limita a las clases
explotadas, pero se manifiesta de manera diferente en cada una.
Fehacencia: demostrado. Comprobado.
PatologÃa: enfermedad.
Verismo: verdadero. Inobjetable.
Vorágine: aglomeración confusa de sucesos, de gente o de cosas en
movimiento.
ZurderÃa: manipulación.
AsimetrÃas
Las Obsesiones (2/2)
Fausto Fernández Ponte
I
Las prioridades estratégicas de la calderonÃa –entendida ésta como
un conjunto de actuaciones de gobierno del Presidente de Facto Felipe
Calderón en defensa de intereses económicos ajenos a los del pueblo de
México– son las obsesiones de aquél.
Éstas obsesiones exhÃbense personales del mandatario que para él
poseen carácter estratégico: la “narcoguerra”, la represión a
disidencias polÃticas populares de reivindicación –que incluye las
guerrillas– y la reiterada adhesión al neoliberalismo.
Hágase la salvedad de que el señor Calderón es considerado un
mandatario espurio y, ergo, Presidente de Facto, por millones de sus
connacionales, pues fue investido en 2006 por una decisión judicial
–del Tribunal Electoral– plena de irregularidades.
Esas irregularidades –como la intromisión ilegal del entonces
Presidente Vicente Fox en los comicios– fueron incorporadas por los
magistrados del Tribunal en el dictamen final que ungió a don Felipe.
Se impidió metalegalmente un recuento de los votos.
Volvamos al tema. DecÃase ayer aquì que las obsesiones del
Presidente de Facto –destruir en lo polÃtico a Andrés Manuel López
Obrador, enriquecimiento personal y detener la ocurrente
descomposición del Estado– explicarÃan la realidad nacional.
Tal realidad es abrumadora. En lo económico, las crisis recurrentes
desde 1976 a la fecha son fedatariamente más frecuentes y, a la vez,
más amplias –transversalmente– y profundas y prolongadas. Sus
efectos se han multiplicado.
II
Esos efectos son dramáticos, pues el mismo universo demográfico les
otorga espectaculidad y hondura: de los casi 110 millones de
habitantes del paÃs, unos 70 millones viven en la pobreza, definida
ésta por paradigmas internacionales.
Menciónese que el gobierno del calderonismo sostiene que el número
de pobres en México ha descendido en sólo año y medio a únicamente 45
millones, gracias, insiste, al aumento cuantitativo del gasto social.
Éste, empero, es discrecional y dispendioso.
Más, a contrapelo de los asertos de la calderonÃa, la pobreza y sus
cientÃficamente identificadas tendencias a aumentar, tienen causales y
manifestaciones que inciden, dÃgase a fuer de precisión, en la
estabilidad y gobernabilidad en México.
Véase: La narcoguerra –con miles de muertos ya en año y medio y
cuantiosos daños materiales y un gasto estatal onerosÃsimo– ha
trastocado al paÃs: inestabilidad creciente e ingobernabilidad que ya
rebasa al poder formal. El Ejército ocupa al paÃs.
DÃgase de otro jaez que el Presidente de Facto sacó a los militares
de sus cuarteles –donde debieren estar– para invadir desde dentro al
paÃs y ocuparlo, tomando el control decisorio y operativo de
instituciones ministeriales civiles.
Además de tipificar ello una flagrante ilegalidad –viola la Carta
Magna–, la invasión y secuencial ocupación militar de México por sus
propias fuerzas armadas tiene secuelas ominosas por su añadido fin
disuasivo del activismo social reivindicador.
III
Véase: los motivos de esas campañas militares del gobierno del
señor Calderón son, documentadamente en la percepción pública, los
siguientes:
1) Arrebatarle a los cárteles del comercio ilÃcito de
estupefacientes y psicotrópicos el control de un negocio de
proporciones colosales –de miles de millones de dólares– y
usufructuarlo el grupo en el poder formal, el de don Felipe.
2) Satisfacer, simultáneamente, las exigencias –presiones– del
gobierno de Estados Unidos que, en el sentir de no pocos, es el
controlador real del negocio del narcotráfico; además, a Washington le
preocupan las disidencias armadas en México.
3) Estos imperativos geoeconómicos y geopolÃticos de EU configuran
un móvil estratégico del calderonismo: proseguir la entrega unilateral
de México a los intereses de los consorcios trasnacionales
estadunidenses y el subsiguiente saqueo por éstos.
4) En la mira de la cultura polÃtica y la cosmovisión del
imperalismo de EU, el control polÃtico de México mediante una
subrogación local es axial para los fines estratégicos de aquél: un
patio trasero proveedor de materias primas y a la vez mercado.
5) Que el gobierno de México instrumente subrogadamente los
objetivos estratégicos de EU describe otra realidad nÃtidamente
insoslayable: nuestro paÃs es un protectarado estadunidense, con
indicios de una anexión de hecho.
6) Las premisas aquà enunciadas devienen en silogismo: disuadir
primero y reprimir luego disidencias polÃticas civiles y armadas,
reivindicatorias, de capas sociales dañadas por las crisis y resueltas
a revertir el statu quo que les oprime.
ffponte@gmail.com
Glosario:
A fuer de…: proposición. En razón de, a ley de, en virtud de, a
manera de.
Metalegalmente: más allá de lo legal.
Silogismo: argumento, deducción, razonamiento.
Subrogación: del verbo subrogar. Sustitución. Sutituir o poner a
alguien o algo en lugar de otra perona o cosa.
blogger.com
Original post by el DEMÃ
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