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  • Asimetrías: La consulta y Desaparecidos por Calderón

    June 6th, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías

    La Consulta

    Fausto Fernández Ponte

    I
    La decisión del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, de realizar una consulta popular en su ámbito geográfico-político acerca de las propuestas de reformas petroleras del Presidente de Facto, Felipe Calderón, es de suma trascendencia.

    Precisamente por esa trascendencia, el propio gobierno que preside espuriamente el señor Calderón se opone a consultarle a la ciudadanía de la capital de la República Mexicana el destino de las citadas reformas.

    Hágase la salvedad que, por supuesto, la ciudadanía del DF no es la totalidad de ciudadanos de México. Los habitantes de la capital conforman una porción numéricamente importante de la nación mexicana, más no es ésta su totalidad.

    Empero, la ciudadanía capitalina –que debiere ser ya la del estado 32 de la Federación de Estados Unidos Mexicanos– es una muestra representativa, ciertamente muy gruesa, de la nacional en lo demográfico y social y en lo cultural.
    La decisión del señor Ebrard descorre los velos que mal ocultan el temor del calderonismo –el propio don Felipe y su partido político, Acción Nacional, y los intereses que representan y abanderan– a la democracia.

    Y es que quien fue instalado en el poder mediante conculcación aviesa de la democracia –el viciado proceso electoral de 2006– no puede sentirse identificado con el ideal democrático; de hecho, se burla de éste, como es evidente en sus propuestas.

    II
    Consultarle a la nación mexicana –poseedora, por ministerio de la Ley Suprema, del dominio directo de todos los recursos naturales comprendidos en el territorio nacional– qué hacer con éstos es un imperativo no sólo legal, sino indudablemente moral.
    De decencia, pues, es ese imperativo; de honestidad, de congruencia –la más rara de todos los atributos humanos– y de cortesía elemental por aquellos que ejercen el poder público en nombre y representación formal de esa nación.

    Consultarle, pues, a los mexicanos las propuestas de sus representantes formales –en los Poderes de la Unión con competencia constitucional para modificar el usufructo del patrimonio de éstos– es deber ineludible. Pero es eludido.
    Y, por contrapartida, no hacerlo es inmoralidad, además de que descubriría que la cosmovisión, la filosofía del ejercicio del poder público y la responsabilidad de dicho ejercicio acusa y exhibe una distorsión monstruosamente antidemocrática.

    Tal es el caso de las propuestas de la calderonía. Por su espuria investidura, don Felipe no se siente obligado a consultar con el pueblo sus decisiones de gobierno en materia del usufruicto del bien patrimonial de la naciòn mexicana.

    Ese desprecio del calderonismo por el pueblo se acentúa y así permea y se asienta en la psique colectiva de los mexicanos. Perciben a don Felipe como un político antidemocrático y, como añadido, tramposo. Para él, la política es trampear.

    III
    Sí. Y trampear, además, en lo oscurito, en los propileos lujosos y opulentos de los grandes negociantes particulares de las élites empresariales –intereses creados del dinero–, como expresiones insoslayables de la cultura de la corrupción.

    Trampear e insultar. Descalificar a quienes, por un lado, analizan objetivamente las propuestas calderonistas y, por otro, a quienes, en el extremo opuesto del espectro ideológico –la muy moderada izquierda lópezobradorista–, forzaron a debatir.
    Al señor Calderón no parece moverlo su ideología de extrema derecha y su adhesión doctrinal al neoliberalismo voraz, rapaz, depredador y saqueador de México, sino la corrupción. Por corrupción, entrega los bienes de la nación a particulares.

    Subyacente en el núcleo vero del móvil real de don Felipe está la explicación de ese proceder tramposo: escamotearle a la nación su patrimonio, sacándole la vuelta a la Constitución bajo guisas y disfraces legaloides para violarla y alzarse con el botín.
    Robarle, sin duda, a la nación.

    Robarle legalmente a la nación con coartadas jurídicas insostenibles, falsedad de premisas e inmoralidad procesal. La onsulta popular tendría valor intrínseco y agregado; éste último de plusvalía histórica.

    La plusvalía de la consulta es la de que sería la nación misma, directamente, sin intermdiarios sospechosos de complicidades inconfesables como el Poder Leislativo, impedir el colosal intento de atraco del calderonismo a su patrimonio.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Plusvalía histórica: valor agregado de carácter histórico o que adquiere importancia histórica.
    Propileos: atrio, vestíbulo.

    Desaparecidos por Calderón

    Fausto Fernández Ponte

    I
    Desde hace un año –el 17 de mayo de 2007– 38 trabajadores de la refinería de Petróleos Mexicanos en Cadereyta, N. L., y sus dirigentes, están desaparecidos. Ignórase si están vivos o muertos y quienes los desaparecieron. Pero hay sospechas.

    Sospéchase en esa localidad que los 38 trabajadores petroleros fueron desaparecidos ora por el Ejército, ora por fuerzas policiacas federales, ora por paramilitares. Descártase su secuestro con fines crematísticos, de pago.

    ¿Están presos? ¿Han sido torturados? ¿Viven aun? ¿Muertos? Ninguna autoridad civil de Nuevo León da respuestas que adyuven a desentrañar ese misterio que tiene en ascuas a familiares de aquellos, a otros petroleros y a la población entera misma.
    Este tristísimo episodio mueve a reflexionar acerca de una instituciòn tan arraigada en la vida política nacional y en la cultura misma del poder, de la cual el sindicato nacional de trabajadores petroleros es expresión represiva y corrupta.

    Desde que éste escribidor tiene memoria –casi ocho décadas–, en México se practica la desaparición forzada de ciudadanos insertos por motivos reivindicatorios y contestatarios en disidencias civiles organizadas o espontáneas y discrepancias.

    Esa práctica, cabría añadir precisoriamente, es del Estado mexicano y los gobiernos que lo han representado desde el sexenio que presidió Manuel Avila Camacho (1940-46), aunque su sucesor, Miguel Alemán (1946-52) la intensificó.

    La práctica, empero, se remonta a muchas décadas atrás. Notorio en desaparecer disidentes activos (y discrepantes pasivos) lo fue Porfirio Díaz. Y, antes, los abuelos del PAN –los gobiernos conservadores– se distinguieron por esa costumbre.

    II
    No huelga señalar que en los gobiernos posrevolucionarios –sobre todo los de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles y, sábese, el de Lázaro Cárdenas incluso– ésta práctica es sin duda execrable. Viola los derechos humanos y garantías individuales.

    Cierto es que predeciblemente los mandatarios no son autores intelectuales directos de eas desapariciones, pero por omisión las condonan y, ergo, las fomentan. Esa omisión es conveniente a los intereses coyunturales de un Presidente de la República.II

    Presidentes de la República como Alemán, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox fueron, en su momento, enterados de esa “solución final” a disidencias y discrepancias. ¿Hubo regodeo en ellos?

    Díaz Ordaz fue informado por su jefe de Estado Mayor, el general Luis Gutiérrez Oropeza, de la desaparición forzada de decenas de disidentes y discrepantes el 2 de octubre de 1968, fecha de una matanza de unos 400 estudiantes en Tlatelolco.

    Sin embargo, esa matanza, atribuida según fuentes históricas confiables, al ya citado jefe del Estado Mayor Presidencial de Díaz Ordaz, no es, en un sentido estricto, un cúmulo de desapariciones. Además de los muertos, hubo desaparecidos.

    Muchos de esos desaparecidos en 1968 continúan así. Sólo se sabe que no existen, que fueron secuestrados por fuerzas paramilitares o parapoliciacas o simplemente por sicarios gubernamentales al servicio de un funcionario público.

    Otro mandatario –éste, aun vivo– que ha dado muestras de haber tenido conocimiento de las desapariciones de disidentes y discrepantes es el señor Echeverría, a quien, por cierto, se le hizo causa por la comisión presunta del delito de genocidio.

    III
    Hubo desaparecidos en los sexenios de José López Portillo y Miguel de la Madrid, pero el campeón indiscutido en esa práctica atroz fue el señor Salinas, en cuyo sexenio desaparecieron cientos de opositores del Frente Democrático Nacional y del PRD.

    El invicto don Carlos –considerado por muchos, con razón o sin ella, el hombre fuerte de México, el que manda en el país, mentor ideológico de Felipe Calderón– jamás se ha andado por las ramas para darle desenlace expedito a los desafíos opositores.

    Durante el zedillato y el foxiato las desapariciones forzadas de disidentes y discrepantes activos y pasivos fueron menos estridentes que durante el presidencialado de don Carlos, pero están documentadas; hay, pues, fehacencia de ellas.

    La desaparición forzada de alguien –disidente o discrepante político activo o pasivo, con convocatoria y, por tanto, influencia social, o sin ellas– es censura extrema, definitiva, de acallamiento y silencio, y por lo mismo, brutal. Es represión.

    No hay razón de Estado –v. gr., la seguridad de éste– que justifique la desapariciòn forzada de un ciudadano en ningún contexto sociopolítico, aun el más autoritario y antidemocrático como el que prevalece en México, que es por añadidura simulador.

    En los 18 meses de lo que va del sexenio del señor Calderón –a quien millones de sus connacionales identifican como espurio y, por ello, Presidente de Facto–, el número de desaparecidos por fuerzas del Estado se presume alto: unos 750.

    Los desaparecidos políticos, hágase la salvedad, son distintos de aquellos presos políticos cuyo paradero carcelario se conoce. Desaparecidos políticos son los dos eperristas cuya presentaciòn, vivos, es demanda cada día más conspicúa y generalizada.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Regodeo: alegrarse, estar contento, deleitarse.
    Sicarios: asesinos asalariados.

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    La Consulta

    Fausto Fernández Ponte

    I
    La decisión del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, de realizar una consulta popular en su ámbito geográfico-político acerca de las propuestas de reformas petroleras del Presidente de Facto, Felipe Calderón, es de suma trascendencia.

    Precisamente por esa trascendencia, el propio gobierno que preside espuriamente el señor Calderón se opone a consultarle a la ciudadanía de la capital de la República Mexicana el destino de las citadas reformas.

    Hágase la salvedad que, por supuesto, la ciudadanía del DF no es la totalidad de ciudadanos de México. Los habitantes de la capital conforman una porción numéricamente importante de la nación mexicana, más no es ésta su totalidad.

    Empero, la ciudadanía capitalina –que debiere ser ya la del estado 32 de la Federación de Estados Unidos Mexicanos– es una muestra representativa, ciertamente muy gruesa, de la nacional en lo demográfico y social y en lo cultural.
    La decisión del señor Ebrard descorre los velos que mal ocultan el temor del calderonismo –el propio don Felipe y su partido político, Acción Nacional, y los intereses que representan y abanderan– a la democracia.

    Y es que quien fue instalado en el poder mediante conculcación aviesa de la democracia –el viciado proceso electoral de 2006– no puede sentirse identificado con el ideal democrático; de hecho, se burla de éste, como es evidente en sus propuestas.

    II
    Consultarle a la nación mexicana –poseedora, por ministerio de la Ley Suprema, del dominio directo de todos los recursos naturales comprendidos en el territorio nacional– qué hacer con éstos es un imperativo no sólo legal, sino indudablemente moral.
    De decencia, pues, es ese imperativo; de honestidad, de congruencia –la más rara de todos los atributos humanos– y de cortesía elemental por aquellos que ejercen el poder público en nombre y representación formal de esa nación.

    Consultarle, pues, a los mexicanos las propuestas de sus representantes formales –en los Poderes de la Unión con competencia constitucional para modificar el usufructo del patrimonio de éstos– es deber ineludible. Pero es eludido.
    Y, por contrapartida, no hacerlo es inmoralidad, además de que descubriría que la cosmovisión, la filosofía del ejercicio del poder público y la responsabilidad de dicho ejercicio acusa y exhibe una distorsión monstruosamente antidemocrática.

    Tal es el caso de las propuestas de la calderonía. Por su espuria investidura, don Felipe no se siente obligado a consultar con el pueblo sus decisiones de gobierno en materia del usufruicto del bien patrimonial de la naciòn mexicana.

    Ese desprecio del calderonismo por el pueblo se acentúa y así permea y se asienta en la psique colectiva de los mexicanos. Perciben a don Felipe como un político antidemocrático y, como añadido, tramposo. Para él, la política es trampear.

    III
    Sí. Y trampear, además, en lo oscurito, en los propileos lujosos y opulentos de los grandes negociantes particulares de las élites empresariales –intereses creados del dinero–, como expresiones insoslayables de la cultura de la corrupción.

    Trampear e insultar. Descalificar a quienes, por un lado, analizan objetivamente las propuestas calderonistas y, por otro, a quienes, en el extremo opuesto del espectro ideológico –la muy moderada izquierda lópezobradorista–, forzaron a debatir.
    Al señor Calderón no parece moverlo su ideología de extrema derecha y su adhesión doctrinal al neoliberalismo voraz, rapaz, depredador y saqueador de México, sino la corrupción. Por corrupción, entrega los bienes de la nación a particulares.

    Subyacente en el núcleo vero del móvil real de don Felipe está la explicación de ese proceder tramposo: escamotearle a la nación su patrimonio, sacándole la vuelta a la Constitución bajo guisas y disfraces legaloides para violarla y alzarse con el botín.
    Robarle, sin duda, a la nación.

    Robarle legalmente a la nación con coartadas jurídicas insostenibles, falsedad de premisas e inmoralidad procesal. La onsulta popular tendría valor intrínseco y agregado; éste último de plusvalía histórica.

    La plusvalía de la consulta es la de que sería la nación misma, directamente, sin intermdiarios sospechosos de complicidades inconfesables como el Poder Leislativo, impedir el colosal intento de atraco del calderonismo a su patrimonio.

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    Plusvalía histórica: valor agregado de carácter histórico o que adquiere importancia histórica.
    Propileos: atrio, vestíbulo.

    Desaparecidos por Calderón

    Fausto Fernández Ponte

    I
    Desde hace un año –el 17 de mayo de 2007– 38 trabajadores de la refinería de Petróleos Mexicanos en Cadereyta, N. L., y sus dirigentes, están desaparecidos. Ignórase si están vivos o muertos y quienes los desaparecieron. Pero hay sospechas.

    Sospéchase en esa localidad que los 38 trabajadores petroleros fueron desaparecidos ora por el Ejército, ora por fuerzas policiacas federales, ora por paramilitares. Descártase su secuestro con fines crematísticos, de pago.

    ¿Están presos? ¿Han sido torturados? ¿Viven aun? ¿Muertos? Ninguna autoridad civil de Nuevo León da respuestas que adyuven a desentrañar ese misterio que tiene en ascuas a familiares de aquellos, a otros petroleros y a la población entera misma.
    Este tristísimo episodio mueve a reflexionar acerca de una instituciòn tan arraigada en la vida política nacional y en la cultura misma del poder, de la cual el sindicato nacional de trabajadores petroleros es expresión represiva y corrupta.

    Desde que éste escribidor tiene memoria –casi ocho décadas–, en México se practica la desaparición forzada de ciudadanos insertos por motivos reivindicatorios y contestatarios en disidencias civiles organizadas o espontáneas y discrepancias.

    Esa práctica, cabría añadir precisoriamente, es del Estado mexicano y los gobiernos que lo han representado desde el sexenio que presidió Manuel Avila Camacho (1940-46), aunque su sucesor, Miguel Alemán (1946-52) la intensificó.

    La práctica, empero, se remonta a muchas décadas atrás. Notorio en desaparecer disidentes activos (y discrepantes pasivos) lo fue Porfirio Díaz. Y, antes, los abuelos del PAN –los gobiernos conservadores– se distinguieron por esa costumbre.

    II
    No huelga señalar que en los gobiernos posrevolucionarios –sobre todo los de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles y, sábese, el de Lázaro Cárdenas incluso– ésta práctica es sin duda execrable. Viola los derechos humanos y garantías individuales.

    Cierto es que predeciblemente los mandatarios no son autores intelectuales directos de eas desapariciones, pero por omisión las condonan y, ergo, las fomentan. Esa omisión es conveniente a los intereses coyunturales de un Presidente de la República.II

    Presidentes de la República como Alemán, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox fueron, en su momento, enterados de esa “solución final” a disidencias y discrepancias. ¿Hubo regodeo en ellos?

    Díaz Ordaz fue informado por su jefe de Estado Mayor, el general Luis Gutiérrez Oropeza, de la desaparición forzada de decenas de disidentes y discrepantes el 2 de octubre de 1968, fecha de una matanza de unos 400 estudiantes en Tlatelolco.

    Sin embargo, esa matanza, atribuida según fuentes históricas confiables, al ya citado jefe del Estado Mayor Presidencial de Díaz Ordaz, no es, en un sentido estricto, un cúmulo de desapariciones. Además de los muertos, hubo desaparecidos.

    Muchos de esos desaparecidos en 1968 continúan así. Sólo se sabe que no existen, que fueron secuestrados por fuerzas paramilitares o parapoliciacas o simplemente por sicarios gubernamentales al servicio de un funcionario público.

    Otro mandatario –éste, aun vivo– que ha dado muestras de haber tenido conocimiento de las desapariciones de disidentes y discrepantes es el señor Echeverría, a quien, por cierto, se le hizo causa por la comisión presunta del delito de genocidio.

    III
    Hubo desaparecidos en los sexenios de José López Portillo y Miguel de la Madrid, pero el campeón indiscutido en esa práctica atroz fue el señor Salinas, en cuyo sexenio desaparecieron cientos de opositores del Frente Democrático Nacional y del PRD.

    El invicto don Carlos –considerado por muchos, con razón o sin ella, el hombre fuerte de México, el que manda en el país, mentor ideológico de Felipe Calderón– jamás se ha andado por las ramas para darle desenlace expedito a los desafíos opositores.

    Durante el zedillato y el foxiato las desapariciones forzadas de disidentes y discrepantes activos y pasivos fueron menos estridentes que durante el presidencialado de don Carlos, pero están documentadas; hay, pues, fehacencia de ellas.

    La desaparición forzada de alguien –disidente o discrepante político activo o pasivo, con convocatoria y, por tanto, influencia social, o sin ellas– es censura extrema, definitiva, de acallamiento y silencio, y por lo mismo, brutal. Es represión.

    No hay razón de Estado –v. gr., la seguridad de éste– que justifique la desapariciòn forzada de un ciudadano en ningún contexto sociopolítico, aun el más autoritario y antidemocrático como el que prevalece en México, que es por añadidura simulador.

    En los 18 meses de lo que va del sexenio del señor Calderón –a quien millones de sus connacionales identifican como espurio y, por ello, Presidente de Facto–, el número de desaparecidos por fuerzas del Estado se presume alto: unos 750.

    Los desaparecidos políticos, hágase la salvedad, son distintos de aquellos presos políticos cuyo paradero carcelario se conoce. Desaparecidos políticos son los dos eperristas cuya presentaciòn, vivos, es demanda cada día más conspicúa y generalizada.

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    ¿Qué mueve a calderón?

    June 2nd, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías

    ¿Qué Mueve a Calderón?

    Fausto Fernández Ponte

    I

    ¿Qué lleva o induce al Presidente de Facto –Felipe Calderón– a tomar decisiones que a los ojos de no pocos mexicanos, probablemente la mayoría, son percibidos como errores de esos que llaman de cabeza, es decir, de juicio?

    ¿Cuáles son los motivos verdaderos de la conducta equívoca del señor Calderón como potestatario –depositario de una potestad que no es propia, sino de los potestantes, la ciudadanía– percibida como atentatoria de los intereses de la nación?

    ¿Y qué mueve a don Felipe a tomar decisiones erradas en materia política, que es, por definición, el coto de un jefe de Gobierno o de Estado y, desde luego, la función axial de la institución presidencial en el entramado del poder en México?

    ¿Qué poderosas causales y sus imperativos conducen a éste personaje a actuaciones como jefe del Gobierno y , a la vez, del Estado mexicano que sólo privilegian a los intereses particulares de los menos en agravio de los intereses sociales, de los más?

    ¿Cuál es la racionalidad –razones discernidas lógicamente– de las acciones de Gobierno y de Estado de éste hombre instalado en la Presidencia de la Repùblica por los intereses de unos cuantos mexicanos y extranjeros que se ostentan dueños de México?

    Sí, ¿por qué don Felipe gobierna (o desgogbierna, cabrìa decir precisoriamente) a los mexicanos bajo premisas y silogismos –como imperativos estratégicos– que van a contrapelo de los fundamentos centrales mismos de la teoría del Estado?

    II

    Sí, insístase, ¿por qué? ¿Por ineptitud, acaso? ¿Cortedad de miras? ¿Insensibilidad política devenida de la interacción de la cultura de clase social a la que pertenece y que lo hace indiferente a la realidad nacional, sin duda lacerante?

    ¿O es, tal vez, secuela de la carencia de un entramado logístico de carácter aúlico de consultorìa, consejería y asesoría despojada de dogmas ideológicos y políticos e inclinaciones doctrinarias por definición estrechos y estériles?

    No sabríase a ciencia cierta en el corto plazo, mas para el instinto del pueblo de México, de supervivencia, esas interrogantes acerca de las actuaciones del señor Calderón no conforman enigmas ni misterios arcanos. No. Son claras.

    Lo que mueve, induce, lleva y motiva al Presidente de Facto en sus actuaciones como mandatario espurio es su mismísima espuriedad –de la que tiene noción plena– y su conciencia de que fue instalado por los poderes fácticos que son y que están.

    Tampoco parecen ser sus móviles e inducimientos los de sus convicciones –hasta hoy invisibles– acerca de la grandeza de México y del pueblo mexicano y sí a favor de las supuestas bondades de un proyecto de país socialmente inviable.

    Ese proyecto de país es socialmente inviable porque parece tener por premisas mayores las de la dependencia, vocablo que define una triste correlación geopolítica con respecto al poder imperial actual, el que representa Estados Unidos.

    III

    Y es que ese proyecto de país socialmente inviable ha convertido a México en una especie sui generis de virtual protectorado del Estado estadunidense, dominado, a su vez, por grandes consorcios trasnacionales; éstos conforman el poder real.

    Ese protectorado sui generis es mutante y sus metamorfosis son monstruosas, aunque en un marco de estratificación entendida ésta en términos de dominación y, desde luego, de poder. El poder real se localiza a extramuros –allá afuera– de México.

    Se localiza en EU y en, menor medida, en España, cuyas élites siéntense con derechos históricos –los de la Conquista y la Colonia– de recrear el brutal correlato colonial neo-novohispano. El señor Calderón es el hombre para ello.

    Las metamorfosis monstruosas en la que deviene el protectorado es la de la anexión de hecho. Esa condición –un sincretismo en realidad– es insoslayable excepto para aquellos que no la quieren ver o que, por cualesquier razones, no la registran.

    Ello explica los por qués acerca de las conductas del señor Calderón, aunque la proverbial suspicacia popular identifica un móvil de gran irrefutabilidad: la corrupción. Don Felipe se nos ofrece, falso o vero, como presunto corrupto. De grandes vuelos.

    Por ello, sus yerros, omisiones, cortedades. Empezó a vender el país. Todito. En partes y a pedacitos o entero –por kilo y medio kilo– y, ya Presidente, por toneladas. Como Carlos Salinas, don Felipe vende el alma de México. Y en ganga.

    No parecería ser, pues, ineptitud, el meollo de las causales de sus equívocos, cortedades y las colosalmente terribles consecuencias de ello, sino también gran voracidad. Voracidad de poder metaconstitucional y de dinero. Trillones de dólares.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Anexión: acción y efecto de anexar. Unir o agregar algo a otra coa, con dependencia de ella. Anexionar: anexar, especalmente un territorio a otro.
    Áulico: cortesano, palacial. Perteneciente o relativo a la corte.
    Meollo: sustancia, núcleo, médula, miga, fondo.
    Protectorado: parte de soberanía que un Estado ejerce sobre otro. Soberanía que se ejerce sobre un territorio que no ha sido incorporado del todo y en el cual existen autoridades locales. Soberanía compartida entre un Estado poderoso y otro débil o dominado.
    Sui generis: locución latina: dicho de una cosa, género o especie muy singular y excepcional.

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    ¿Qué mueve a calderón?

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    ¿Qué Mueve a Calderón?

    Fausto Fernández Ponte

    I

    ¿Qué lleva o induce al Presidente de Facto –Felipe Calderón– a tomar decisiones que a los ojos de no pocos mexicanos, probablemente la mayoría, son percibidos como errores de esos que llaman de cabeza, es decir, de juicio?

    ¿Cuáles son los motivos verdaderos de la conducta equívoca del señor Calderón como potestatario –depositario de una potestad que no es propia, sino de los potestantes, la ciudadanía– percibida como atentatoria de los intereses de la nación?

    ¿Y qué mueve a don Felipe a tomar decisiones erradas en materia política, que es, por definición, el coto de un jefe de Gobierno o de Estado y, desde luego, la función axial de la institución presidencial en el entramado del poder en México?

    ¿Qué poderosas causales y sus imperativos conducen a éste personaje a actuaciones como jefe del Gobierno y , a la vez, del Estado mexicano que sólo privilegian a los intereses particulares de los menos en agravio de los intereses sociales, de los más?

    ¿Cuál es la racionalidad –razones discernidas lógicamente– de las acciones de Gobierno y de Estado de éste hombre instalado en la Presidencia de la Repùblica por los intereses de unos cuantos mexicanos y extranjeros que se ostentan dueños de México?

    Sí, ¿por qué don Felipe gobierna (o desgogbierna, cabrìa decir precisoriamente) a los mexicanos bajo premisas y silogismos –como imperativos estratégicos– que van a contrapelo de los fundamentos centrales mismos de la teoría del Estado?

    II

    Sí, insístase, ¿por qué? ¿Por ineptitud, acaso? ¿Cortedad de miras? ¿Insensibilidad política devenida de la interacción de la cultura de clase social a la que pertenece y que lo hace indiferente a la realidad nacional, sin duda lacerante?

    ¿O es, tal vez, secuela de la carencia de un entramado logístico de carácter aúlico de consultorìa, consejería y asesoría despojada de dogmas ideológicos y políticos e inclinaciones doctrinarias por definición estrechos y estériles?

    No sabríase a ciencia cierta en el corto plazo, mas para el instinto del pueblo de México, de supervivencia, esas interrogantes acerca de las actuaciones del señor Calderón no conforman enigmas ni misterios arcanos. No. Son claras.

    Lo que mueve, induce, lleva y motiva al Presidente de Facto en sus actuaciones como mandatario espurio es su mismísima espuriedad –de la que tiene noción plena– y su conciencia de que fue instalado por los poderes fácticos que son y que están.

    Tampoco parecen ser sus móviles e inducimientos los de sus convicciones –hasta hoy invisibles– acerca de la grandeza de México y del pueblo mexicano y sí a favor de las supuestas bondades de un proyecto de país socialmente inviable.

    Ese proyecto de país es socialmente inviable porque parece tener por premisas mayores las de la dependencia, vocablo que define una triste correlación geopolítica con respecto al poder imperial actual, el que representa Estados Unidos.

    III

    Y es que ese proyecto de país socialmente inviable ha convertido a México en una especie sui generis de virtual protectorado del Estado estadunidense, dominado, a su vez, por grandes consorcios trasnacionales; éstos conforman el poder real.

    Ese protectorado sui generis es mutante y sus metamorfosis son monstruosas, aunque en un marco de estratificación entendida ésta en términos de dominación y, desde luego, de poder. El poder real se localiza a extramuros –allá afuera– de México.

    Se localiza en EU y en, menor medida, en España, cuyas élites siéntense con derechos históricos –los de la Conquista y la Colonia– de recrear el brutal correlato colonial neo-novohispano. El señor Calderón es el hombre para ello.

    Las metamorfosis monstruosas en la que deviene el protectorado es la de la anexión de hecho. Esa condición –un sincretismo en realidad– es insoslayable excepto para aquellos que no la quieren ver o que, por cualesquier razones, no la registran.

    Ello explica los por qués acerca de las conductas del señor Calderón, aunque la proverbial suspicacia popular identifica un móvil de gran irrefutabilidad: la corrupción. Don Felipe se nos ofrece, falso o vero, como presunto corrupto. De grandes vuelos.

    Por ello, sus yerros, omisiones, cortedades. Empezó a vender el país. Todito. En partes y a pedacitos o entero –por kilo y medio kilo– y, ya Presidente, por toneladas. Como Carlos Salinas, don Felipe vende el alma de México. Y en ganga.

    No parecería ser, pues, ineptitud, el meollo de las causales de sus equívocos, cortedades y las colosalmente terribles consecuencias de ello, sino también gran voracidad. Voracidad de poder metaconstitucional y de dinero. Trillones de dólares.

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    Glosario:

    Anexión: acción y efecto de anexar. Unir o agregar algo a otra coa, con dependencia de ella. Anexionar: anexar, especalmente un territorio a otro.
    Áulico: cortesano, palacial. Perteneciente o relativo a la corte.
    Meollo: sustancia, núcleo, médula, miga, fondo.
    Protectorado: parte de soberanía que un Estado ejerce sobre otro. Soberanía que se ejerce sobre un territorio que no ha sido incorporado del todo y en el cual existen autoridades locales. Soberanía compartida entre un Estado poderoso y otro débil o dominado.
    Sui generis: locución latina: dicho de una cosa, género o especie muy singular y excepcional.

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    Izquierda Universitaria

    May 31st, 2008 admin Posted in columnas No Comments »

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    IZQUIERDA UNIVERSITARIA.

    REFERENDUM POPULAR DEBE DEFINIR EL FUTURO DE PEMEX

    “El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía.”
    Kart Marx

    Antonio Medina. el DEMÓCRATA. Han pasado ya varios días desde que Calderón lanzo su propuesta de reforma energética, o mejor dicho, reforma para negociar con PEMEX. La iniciativa sigue en pie, pero detenida y pausada momentáneamente, mientras se levanta el telón en palacio legislativo. Esta de más decir que la reforma energética no es más que el negocio de PEMEX por parte de inversionistas mexicanos y extranjeros, es sin duda cínico pensar que la reforma energética beneficiara al desarrollo en México, es muy claro y evidente que detrás de la llamada reforma energética se encuentra un gran negocio, pues hablar de petróleo es sinónimo de riqueza.

    Durante este lapso de tiempo que ha transcurrido, hablando de la reforma energética, podemos reconocer como principal obstáculo a esta, al movimiento que encabeza AMLO, lejos de la crítica, el reconocimiento es absoluto, el movimiento en defensa del petróleo es sin duda el principal tope a las actitudes falsas del gobierno virtual de Felipe Calderón, y recordando la magnitud del movimiento, nos damos cuenta que dicho frente esta conformado por la sociedad, no solo por Andrés Manuel López Obrador.

    Todo esta variando a las perspectivas y a la historia ya conocida, sabemos muy bien que los gobiernos derechistas han hablado de la modernización y el comercio como principal base del crecimiento económico en diversos ámbitos, pero esta mas que comprobado que esos teatros han caducado, el empobrecimiento en las masas sociales no aguanta infinitamente, el momento del cambio de mentalidad surge cuando las clases sociales predominantes buscan sus intereses y mediante ello aplastan a las clases sociales mas pobres. No es bueno desde mi parecer hablar de clases sociales, ya que es un término que solamente muestra la brutalidad del ser humano y su ambición, creando división entre los seres humanos, cosa que no debería de ser así. De este modo comprendemos que el llamado crecimiento económico en los diversos rubros mediante el comercio y la globalización no es otra cosa que una puñalada por la espalda, una venda que se busca imponer, para poder enriquecerse mas aun, ¿Quién? El bloque oligárquico que predomina en México.

    Si somos mas objetivos podemos notar que la situación en México es un tipo de imperio, colonia, pero moderna, hipócrita y totalmente falsa, que usa la mentira como escudo para prevalecer. Esos mismos hechos son los que impulsan al cambio de conciencia en las personas, así que lo que se dice ahora sobre PEMEX es evidente para quien tiene interés real del desarrollo del país. Es así que la reforma energética no debería de ser siquiera debatida, es más que claro su postura privatizadora, pero a sabiendas del poderío del bloque oligárquico esta será impuesta, como ha pasado durante todo el tiempo atrás, como la Ley nefasta del ISSTE, el TLC, el Plan Mérida etc. El referéndum popular es necesario, pues PEMEX pertenece a la nación, a los ciudadanos, como lo menciona la constitución, de este modo entendemos que no pertenece a los intereses de Calderón y otros más, sino a la nación de México. A pesar de que el referéndum no sea tomado en cuenta, la alternativa posterior seria el choque total entre la entrega de PEMEX y la oposición de la resistencia civil pacifica que encabeza AMLO.

    La participación de los ciudadanos como individuos pertenecientes a la nacionalidad mexicana y a su desarrollo como individuos autónomos y concientes es de suma importancia. La reforma energética debe ser llevada a un voto popular, la intolerancia se presenta cuando se quiere pasar por detrás la reforma energética, quienes deben de asistir e investigar son los ciudadanos, que en gran parte y debido al índice de educación, se encuentran ausentes de información veraz respecto a la entrega de PEMEX, es por ello necesario el análisis, la apertura de los medios de comunicación para el debate democrático, no un debate entre cabecillas de la privatización. El impulso lo deben tomar los ciudadanos, y a partir de ahí todo depende de la organización, un movimiento organizado, convincente y seguro, saldrá hacia delante ante cualquier obstáculo, independientemente de las trampas que sean puestas por delante de los intereses en entregar PEMEX. La importancia entonces, ahora que quieren hacernos un madruguete millonario, es la investigación veraz, es esa la herramienta como ciudadanos, de ahí lo que venga.

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    Asimetrías: EZLN: ¿Qué sigue? / Martín Serrano

    May 31st, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías
    EZLN: ¿Qué sigue?

    Fausto Fernández Ponte
    I
    En su libro “Corte de caja: entrevista al subcomandante Marcos”, de Laura Castellanos y con fotografías de Ricardo Trabulsi, el vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional alude a la indefinición en la que se halla éste y se pregunta “¿Qué sigue?

    El guerrillero esboza una respuesta, mas la sitúa en un contexto cuyos componentes identifica desde la perspectiva de los intereses generales de los pueblos originales de México y particulares de los indigenas chiapanecos y el zapatismo indio.

    El “Qué sigue” del subcomandante se empata con una inquisitoria de la autora Castellanos, formulada con alusiones a una pospuesta fase de agitación y movilización zapatista nacional, “como (ustedes) lo tenían planeado anteriormente”.

    Marcos:
    “(…) se supone que terminábamos (la Otra Campaña) en diciembre de 2007; todavía nos falta recorrer el centro y el sur-sureste del país; el norte ya está…

    “Nosotros pensamos que en el junio de 2008 hay que trabajar sobre la estructuración de ese programa nacional de lucha para pasar entonces a la agitación y difusión; en junio, cuando se cumplan tres años de la Sexta Declaración (de la Selva Lacandona) es cuando se hará el cierre”.

    II

    Prosigue:

    “(…) Ya se decantó por parte de organizaciones sociales, pero muchos grupos o individuos, que estaban dispersos, se reagruparon…

    “Lo que estaba más disperso en el arranque, en septiembre de 2005, ahora es ya una estructura más orgánica, no una estructura nacional, pero una estructura más organizada…

    “(…) Pensamos que todavía no hay una estructura para responder simultáneamente. Creímos que Atenco habìa sido la prueba de que sí había una estructura, pero sólo jaló con un hecho represivo de tal magnitud…

    “Por eso decimos nosotros que antes de poder contar con esa estructura es necesario adquirir el consenso sobre por qué vamos a luchar…

    “Que el compañero de Tijuana y el de Chetumal se pongan de acuerdo en luchar por algo que es para ellos común, aunque estén en los extremos del país, y no a luchar para que alguien llegue al poder y “a ver si me cumple”, sino que se sientan representados en ese programa de lucha común…

    III

    “¿Cómo te imaginas esa campaña de movilización y agitación”, inquiere la autora. “¿Cómo funcionaría idealmente?”

    Marcos:

    Hay que empezar al revés; empezar por qué es lo que va a hacer el enemigo (…) Según nosotros, (Felipe) Calderón y la clase política que realmente gobierna, y que no tiene por qué ser sólo del PAN, se van a esperar al 2009 a las elecciones intermedias para tener un Congreso más a modo para pasar las reformas energéticas (…) En las leyes particulares se va a abrir todo…

    “(…) Y en éste caso se trata de que si se abre el sector energético, se subasta todo el teritorio nacional y el subsuelo. Esa es la coartada legal para la destrucción del territorio indígena, porque ya las únicas partes que quedan por privatizar son territorio indígena, y son las que más se ambicionan, porque son las que tienen los recursos naturales más ricos…

    “Si eso se echara a andar, ¿volverían a armarse?”, interroga la autora.

    Marcos:

    “Nosotros decimos que no, que no es posible con un movimiento armado oponerse a eso, que se necesita un movimiento nacional muy semejante al de Ecuador, Bolivia y Argentina…

    “Pero decimos: “se hace un movimiento nacional y se consigue detener todo”, pero a la hora de preguntarse “qué sigue” se abren muchas respuestas…

    “(…) El problema es qué va a pasar después, pues si hay una organización nacional que plantee qué va a pasar con el territorio y la soberanía nacional, pues mucha gente le va a entrar…

    “Hay mucho de la historia de México, de la rebeldía subjetiva, pero qué va a pasar después si paramos esas reformas. Tendríamos que plantear un paso adelante, estructurar un programa de lucha que contenga las demandas de la gente, que vaya en contra del sistema, que lo ponga realmente en crisis, no sólo a la clase política…

    “(…) Las cosas no van a seguir igual, por lo menos en cuanto a nosotros. Y ya encontramos gente del resto del país que también dice que no. Lo que pasa es que no está la respuesta de qué mero es lo que vamos a cocinar y eso no lo decide el EZLN… (…)ahora se trataría de que sucediera en todo el país.

    “Pensamos que sería posible si existiera esa estructura; lo que estamos planteando es crear esa estructura…”

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    La Otra Campaña: iniciativa política e independiente y partidaria de la participación popular impulsada por el EZLN y el movimiento indio zapatista. La Otra Campaña, paralela a la electoral formal o convencional de los candidatos a la Presidencia de la República, busca escuchar al pueblo mexicano, a los sectores organizados y a los que no lo están que busquen cambiar el estado actual de la sociedad.
    Sexta Declaración de la Selva Lacandona: iniciativa política del EZLN lanzada en junio de 2005 por la cual se convoca a individuos y sectores polçiticos y sociales a organizarse en un movimiento nacional que busque la reestructuració de las relaciones sociales, conformar un programa nacional de lucha y crear una nueva constitución política en la que e consideren las demandas del pueblo de México.

    Martín Serrano (1/2)

    I

    Martín Serrano Herrera es, a nuestro ver, el periodista más perseguido en México. Perseguido en el cabal sentido del vocablo. Perseguiido por personeros del poder formal en el estado de Veracruz, desde hace ocho años.

    Y la persecución de la que es vìctima manifiéstase perversa: se trató primero de destruirlo físicamente –asesinarlo– para acallar para siempre su voz independiente y difundida con valentía, incómoda a poderosos y poderdadores por igual.

    Mas no sólo eso: los sicarios de los personeros del poder formal también le destruyeron y robaron activos físicos –talleres, máquinas, oficinas– e instalaciones de Diario Trbuna, de Xalapa, la capital de Veracruz, urbe que presúmese culterana.

    Pero hoy sus perseguidores han modificado sus tácticas, aunque el fin continúa siendo el mismo: acallarlo por reducción del volumen de su voz denunciadora de abusos de personeros del poder, su impunidad rampante y su cinismo arrogante y ofensivo.

    Acallarlo, pues, mediante tácticas de acoso constante, de terror, de tortura psicológica. Se le hace sufrir. Se le lleva a situaciones de estrés que exaccionan un precio a la tranquilidad personal y familiar y al bienestar y a la seguridad.

    Don Martín vive en la incertidumbre. Vive, dicho sin tapujos, a salto de mata: alerta hasta la angustia en un entorno angustioso y desgastante, de tensión que pone a prueba el instinto mismo de supervivencia.

    II

    Predeciblemente, don Martín teme por su vida, aunque el objetivo tático haya sido modificado por los personeros del poder: silenciarlo por cansancio, por acoso, por desgaste físico y emocional y agotamiento nervioso.

    Trátase de obligarlo a abdicar de sus convicciones como periodista y de sus deberes como informador de hechos y sucedidos e intérprete de éstos, decodificador de los secretos de la cultura del poder político. Mas don Martín conoce sus derechos.

    Y, por ministerio de éstos, ha optado por defenderse legalmente, acudiendo recursivamente a las herramientas que por lo menos en la teoría el estado de derecho otorga a víctimas de los personeros del poder que guardan oculto lo inconfesable.

    Al defenderse, éste periodista defiende no sólo sus derechos y garantías individuales, sino también los sociales y, desde luego, los de su gremio que vive en el peligro permanente de ejercer en nuestro país un quehacer de muchísimo riesgo.

    Y no en vano. En el sexenio de Vicente Fox y los 18 meses del presidencialiado espurio de Felipe Calderón, el total de colegas muertos y desaparecidos es de varias decenas. En el mundo se piensa que México es el país más peligroso para los periodistas.

    En el mundo se considera a México –es decir, el Estado mexicano– como uno de los principales conculcadores y violadores de derechos humanos; tan sólo en tortura ocupamos un primerísimo lugar de indudable fehacencia. También periodistas muertos.

    El colega veracruzano ha agotado todas esas instancias, regidas incluso en lo estructural y lo superestructural por los imperativos de la cultura del poder que en México tiene vínculos dilécticos con las culturas de la corrupción y la complicidad.

    III
    Esas culturas tienen por agente cohesionador la impunidad; éste, en su turno, se sustenta sobre prácticas como la simulación, los sofismas –o coartadas legaloides, como las reformas petroleras– y un variado espectro de socaliñas.

    En su defensa, el señor Serrano ha acudido a las instancias institucionales mexicanas, más todas han respondido con lentitud leguleya aviesa que raya en la complicidad por omisión o, en ocasiones muy documentadas, por falaz comisión.

    Empero, han sido las instancias institucionales interamericanas –el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, no gubernamental, y la Comisión Interamericana de Derecho Humanos– las más activas en la defensa de don Martín.

    Nuestro personaje señala como autores y promotores de su persecución a dos gobernadores del estado de Veracruz: Miguel Alemán Velasco, que gobernó de 1998 a 2004, y el actual, Fidel Herrera Beltrán, notoriamente corruptos ambos.

    El señor Herrera Beltrán aspira a ser el candidato del PRI a la Presidencia de la República, pero es parte de una caballada muy flaca, según la definición pintoresca de un político del antaño reciente, el guerrerense Rubén Figueroa.

    Y es que aun el ejemplar menos esmirriado en esa equinada, el mexiquense Enrique Peña Nieto, acusa escualidez y magrura, aunque con enorme reserva de untos de adhesiones políticas de personeros de poderes fácticos –como Carlos Salinas– y mucho dinero.

    La diligencia y responsabilidad del CEJIL –siglas en inglés– en la defensa de don Martín ha llegado a la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, que ya inició pertinente indagación y ésta alcanzó ya al mismo gobernador.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Equinada: conjunto de equinos.
    Guerrerense: natural del estado de Guerrero, México.
    Magrura: de magro.
    Mexiquense: natural del estado de México o relativo a éste.
    Untos: grasa acumulada bajo la piel de un equino u otro mamífero.

    Martín Serrano /2/2)
    I

    El periodista Martín Serrano, director del Diario Tribuna, de Xalapa, Veracruz, perseguido por los personeros de los gobiernos encabezados, uno, por Miguel Alemán Velasco (1988-2004) y, otro, por Fidel Herrera Beltrán (2000-10), ha hallado cómo defenderse.

    Y defenderse legalmente, por añadidura, en un sistema de procuración e impartición de justicia creado, a la luz de vera naturaleza y manifestaciones de ésta, para privilegiar al poderoso en agravio de las víctimas de abusos de aquél.

    Esas víctimas son por su condición de excluidos y, por tanto, debiles, susceptibles de inducimiento y persuasión de comprar una mercancía intangible –procurar e impartir justicia–, sujeto a leyes de un mercado perverso de conumidores cautivos.

    Además de la mercantilidad de la administración de la justicia también se procura e imparte justicia por consigna, con arreglo a los intereses del poderoso –los gobernadores u otros políticos encumbrados– en agravio de los intereses de terceros.

    Tal es el caso del colega Serrano. Perseguido –ha sido despojado metajudicialmente de sus bienes materiales propios y de su empresa periodística– por incomodar al poderoso, éste usa el aparato coactivo a su disposición para silenciar voces crìticas.

    La defensa del periodista Serrano do recursiva, dada la cerrazón, simulaciones y complicidad –que raya en grotesca anuencia– de las instancias institucionales (las del poder formal), incluyendo las de protección a periodistas.

    II

    Esas instancias –vinculadas al ámbito y la cultura de la prócuración de justicia– tienen por inspiración y objetivo mediatizar, precisamente, los anhelos y afanes de los periodistas por defenderse de los zarpazos del poder y poderes fácticos.

    Esa cultura se extiende al ámbito de la protección y defensa de los derechos humanos en México, país considerado por el mundo como uno de los mayores conculcadores de potestades y garantías individuales y sociales. ¡Qué triste blasón éste!

    La complicidad de esas instituciones del Estado adviértese no sin elocuencia en las tácticas dilatorias –lentitud deliberada en la tramitación y actuaciones burocráticas y políticas concomitantes– y en el proverbial “carpetazo” a denuncias.

    El activismo recursivo de don Martín para defenderse de la persecución de los personeros gubernamentales –que actúan con premeditación, alevosía y ventaja– aporta el gremio un acervo experiencial invaluable. Identifica opciones.

    Ello beneficia, pues, al muy acosado y vulnerable gremio periodístico, considerado como uno de los grupos sociales màs vulnerables de México, a la par de los indios –como individuos y pueblos o etnias–, en particular las mujeres indígenas.

    La defensa serranista –que responsabiliza directamente de la persecución que sufre al exgobernador Alemán y al señor Herrera– tiene moralejas, abre nuevas vías y señala caminos a seguir por otros periodistas perseguidos doquiera en nuestro país.

    Iha II

    Don Martín logró que la mirada del mundo se centre en el caso de la persecución del poder formal incomodado por el quehacer periodístico de aquél. Esa mirada se representa y traduce en pesquisas oficiales al gobierno de Mèxico y al de Veracruz.

    Ante el interés indagatorio internacional, el gobernador Herrera –quien aspira a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República en 2012– ha ordenado cesar el hostigamiento al señor Serrano y extremar, incluso, medidas de protección.

    Pero ese cese es temporal, estima el colega; las medidas de protección son, dice, falsas, hipócritas, “dan risa”. De súbito, al señor Herrera dióle por tratar con algodones a don Martín. La mirada del mundo está sobre quien aspira gobernar México.

    Atraer esa mirada es consecuencia del quehacer de instancias no gubernamentales. Una es la Asociación Nacional de Abogados Democtráticos y otra el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL, por sus siglas en inglés).

    Méritos en esas diligencias son para David Peña Rodríguez, de la ANAD, y Soraya Long, Viviana Kirscevic y Vanessa Coria, del CEJIL. Ellos llevaron el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ésta inquirió al gobierno de México.

    A su vez, éste trasmitió al de Veracruz la indagatoria de la Comisión, que le ha asignado al caso una prioridad alta. Las respuestas mexicanas, califica el colega Serrano, “son una sarta de babosadas”. En entrega futura se verá por qué.´

    ffponte@gmail.com

    Glosario:
    Mediatizar: intervenir dificultando o impidiendo la libertad de acción de una persona o indyitución en el ejercicio de su actividad.

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    Asimetrías: EZLN: ¿Qué sigue? / Martín Serrano

    May 31st, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías
    EZLN: ¿Qué sigue?

    Fausto Fernández Ponte
    I
    En su libro “Corte de caja: entrevista al subcomandante Marcos”, de Laura Castellanos y con fotografías de Ricardo Trabulsi, el vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional alude a la indefinición en la que se halla éste y se pregunta “¿Qué sigue?

    El guerrillero esboza una respuesta, mas la sitúa en un contexto cuyos componentes identifica desde la perspectiva de los intereses generales de los pueblos originales de México y particulares de los indigenas chiapanecos y el zapatismo indio.

    El “Qué sigue” del subcomandante se empata con una inquisitoria de la autora Castellanos, formulada con alusiones a una pospuesta fase de agitación y movilización zapatista nacional, “como (ustedes) lo tenían planeado anteriormente”.

    Marcos:
    “(…) se supone que terminábamos (la Otra Campaña) en diciembre de 2007; todavía nos falta recorrer el centro y el sur-sureste del país; el norte ya está…

    “Nosotros pensamos que en el junio de 2008 hay que trabajar sobre la estructuración de ese programa nacional de lucha para pasar entonces a la agitación y difusión; en junio, cuando se cumplan tres años de la Sexta Declaración (de la Selva Lacandona) es cuando se hará el cierre”.

    II

    Prosigue:

    “(…) Ya se decantó por parte de organizaciones sociales, pero muchos grupos o individuos, que estaban dispersos, se reagruparon…

    “Lo que estaba más disperso en el arranque, en septiembre de 2005, ahora es ya una estructura más orgánica, no una estructura nacional, pero una estructura más organizada…

    “(…) Pensamos que todavía no hay una estructura para responder simultáneamente. Creímos que Atenco habìa sido la prueba de que sí había una estructura, pero sólo jaló con un hecho represivo de tal magnitud…

    “Por eso decimos nosotros que antes de poder contar con esa estructura es necesario adquirir el consenso sobre por qué vamos a luchar…

    “Que el compañero de Tijuana y el de Chetumal se pongan de acuerdo en luchar por algo que es para ellos común, aunque estén en los extremos del país, y no a luchar para que alguien llegue al poder y “a ver si me cumple”, sino que se sientan representados en ese programa de lucha común…

    III

    “¿Cómo te imaginas esa campaña de movilización y agitación”, inquiere la autora. “¿Cómo funcionaría idealmente?”

    Marcos:

    Hay que empezar al revés; empezar por qué es lo que va a hacer el enemigo (…) Según nosotros, (Felipe) Calderón y la clase política que realmente gobierna, y que no tiene por qué ser sólo del PAN, se van a esperar al 2009 a las elecciones intermedias para tener un Congreso más a modo para pasar las reformas energéticas (…) En las leyes particulares se va a abrir todo…

    “(…) Y en éste caso se trata de que si se abre el sector energético, se subasta todo el teritorio nacional y el subsuelo. Esa es la coartada legal para la destrucción del territorio indígena, porque ya las únicas partes que quedan por privatizar son territorio indígena, y son las que más se ambicionan, porque son las que tienen los recursos naturales más ricos…

    “Si eso se echara a andar, ¿volverían a armarse?”, interroga la autora.

    Marcos:

    “Nosotros decimos que no, que no es posible con un movimiento armado oponerse a eso, que se necesita un movimiento nacional muy semejante al de Ecuador, Bolivia y Argentina…

    “Pero decimos: “se hace un movimiento nacional y se consigue detener todo”, pero a la hora de preguntarse “qué sigue” se abren muchas respuestas…

    “(…) El problema es qué va a pasar después, pues si hay una organización nacional que plantee qué va a pasar con el territorio y la soberanía nacional, pues mucha gente le va a entrar…

    “Hay mucho de la historia de México, de la rebeldía subjetiva, pero qué va a pasar después si paramos esas reformas. Tendríamos que plantear un paso adelante, estructurar un programa de lucha que contenga las demandas de la gente, que vaya en contra del sistema, que lo ponga realmente en crisis, no sólo a la clase política…

    “(…) Las cosas no van a seguir igual, por lo menos en cuanto a nosotros. Y ya encontramos gente del resto del país que también dice que no. Lo que pasa es que no está la respuesta de qué mero es lo que vamos a cocinar y eso no lo decide el EZLN… (…)ahora se trataría de que sucediera en todo el país.

    “Pensamos que sería posible si existiera esa estructura; lo que estamos planteando es crear esa estructura…”

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    La Otra Campaña: iniciativa política e independiente y partidaria de la participación popular impulsada por el EZLN y el movimiento indio zapatista. La Otra Campaña, paralela a la electoral formal o convencional de los candidatos a la Presidencia de la República, busca escuchar al pueblo mexicano, a los sectores organizados y a los que no lo están que busquen cambiar el estado actual de la sociedad.
    Sexta Declaración de la Selva Lacandona: iniciativa política del EZLN lanzada en junio de 2005 por la cual se convoca a individuos y sectores polçiticos y sociales a organizarse en un movimiento nacional que busque la reestructuració de las relaciones sociales, conformar un programa nacional de lucha y crear una nueva constitución política en la que e consideren las demandas del pueblo de México.

    Martín Serrano (1/2)

    I

    Martín Serrano Herrera es, a nuestro ver, el periodista más perseguido en México. Perseguido en el cabal sentido del vocablo. Perseguiido por personeros del poder formal en el estado de Veracruz, desde hace ocho años.

    Y la persecución de la que es vìctima manifiéstase perversa: se trató primero de destruirlo físicamente –asesinarlo– para acallar para siempre su voz independiente y difundida con valentía, incómoda a poderosos y poderdadores por igual.

    Mas no sólo eso: los sicarios de los personeros del poder formal también le destruyeron y robaron activos físicos –talleres, máquinas, oficinas– e instalaciones de Diario Trbuna, de Xalapa, la capital de Veracruz, urbe que presúmese culterana.

    Pero hoy sus perseguidores han modificado sus tácticas, aunque el fin continúa siendo el mismo: acallarlo por reducción del volumen de su voz denunciadora de abusos de personeros del poder, su impunidad rampante y su cinismo arrogante y ofensivo.

    Acallarlo, pues, mediante tácticas de acoso constante, de terror, de tortura psicológica. Se le hace sufrir. Se le lleva a situaciones de estrés que exaccionan un precio a la tranquilidad personal y familiar y al bienestar y a la seguridad.

    Don Martín vive en la incertidumbre. Vive, dicho sin tapujos, a salto de mata: alerta hasta la angustia en un entorno angustioso y desgastante, de tensión que pone a prueba el instinto mismo de supervivencia.

    II

    Predeciblemente, don Martín teme por su vida, aunque el objetivo tático haya sido modificado por los personeros del poder: silenciarlo por cansancio, por acoso, por desgaste físico y emocional y agotamiento nervioso.

    Trátase de obligarlo a abdicar de sus convicciones como periodista y de sus deberes como informador de hechos y sucedidos e intérprete de éstos, decodificador de los secretos de la cultura del poder político. Mas don Martín conoce sus derechos.

    Y, por ministerio de éstos, ha optado por defenderse legalmente, acudiendo recursivamente a las herramientas que por lo menos en la teoría el estado de derecho otorga a víctimas de los personeros del poder que guardan oculto lo inconfesable.

    Al defenderse, éste periodista defiende no sólo sus derechos y garantías individuales, sino también los sociales y, desde luego, los de su gremio que vive en el peligro permanente de ejercer en nuestro país un quehacer de muchísimo riesgo.

    Y no en vano. En el sexenio de Vicente Fox y los 18 meses del presidencialiado espurio de Felipe Calderón, el total de colegas muertos y desaparecidos es de varias decenas. En el mundo se piensa que México es el país más peligroso para los periodistas.

    En el mundo se considera a México –es decir, el Estado mexicano– como uno de los principales conculcadores y violadores de derechos humanos; tan sólo en tortura ocupamos un primerísimo lugar de indudable fehacencia. También periodistas muertos.

    El colega veracruzano ha agotado todas esas instancias, regidas incluso en lo estructural y lo superestructural por los imperativos de la cultura del poder que en México tiene vínculos dilécticos con las culturas de la corrupción y la complicidad.

    III
    Esas culturas tienen por agente cohesionador la impunidad; éste, en su turno, se sustenta sobre prácticas como la simulación, los sofismas –o coartadas legaloides, como las reformas petroleras– y un variado espectro de socaliñas.

    En su defensa, el señor Serrano ha acudido a las instancias institucionales mexicanas, más todas han respondido con lentitud leguleya aviesa que raya en la complicidad por omisión o, en ocasiones muy documentadas, por falaz comisión.

    Empero, han sido las instancias institucionales interamericanas –el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, no gubernamental, y la Comisión Interamericana de Derecho Humanos– las más activas en la defensa de don Martín.

    Nuestro personaje señala como autores y promotores de su persecución a dos gobernadores del estado de Veracruz: Miguel Alemán Velasco, que gobernó de 1998 a 2004, y el actual, Fidel Herrera Beltrán, notoriamente corruptos ambos.

    El señor Herrera Beltrán aspira a ser el candidato del PRI a la Presidencia de la República, pero es parte de una caballada muy flaca, según la definición pintoresca de un político del antaño reciente, el guerrerense Rubén Figueroa.

    Y es que aun el ejemplar menos esmirriado en esa equinada, el mexiquense Enrique Peña Nieto, acusa escualidez y magrura, aunque con enorme reserva de untos de adhesiones políticas de personeros de poderes fácticos –como Carlos Salinas– y mucho dinero.

    La diligencia y responsabilidad del CEJIL –siglas en inglés– en la defensa de don Martín ha llegado a la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, que ya inició pertinente indagación y ésta alcanzó ya al mismo gobernador.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Equinada: conjunto de equinos.
    Guerrerense: natural del estado de Guerrero, México.
    Magrura: de magro.
    Mexiquense: natural del estado de México o relativo a éste.
    Untos: grasa acumulada bajo la piel de un equino u otro mamífero.

    Martín Serrano /2/2)
    I

    El periodista Martín Serrano, director del Diario Tribuna, de Xalapa, Veracruz, perseguido por los personeros de los gobiernos encabezados, uno, por Miguel Alemán Velasco (1988-2004) y, otro, por Fidel Herrera Beltrán (2000-10), ha hallado cómo defenderse.

    Y defenderse legalmente, por añadidura, en un sistema de procuración e impartición de justicia creado, a la luz de vera naturaleza y manifestaciones de ésta, para privilegiar al poderoso en agravio de las víctimas de abusos de aquél.

    Esas víctimas son por su condición de excluidos y, por tanto, debiles, susceptibles de inducimiento y persuasión de comprar una mercancía intangible –procurar e impartir justicia–, sujeto a leyes de un mercado perverso de conumidores cautivos.

    Además de la mercantilidad de la administración de la justicia también se procura e imparte justicia por consigna, con arreglo a los intereses del poderoso –los gobernadores u otros políticos encumbrados– en agravio de los intereses de terceros.

    Tal es el caso del colega Serrano. Perseguido –ha sido despojado metajudicialmente de sus bienes materiales propios y de su empresa periodística– por incomodar al poderoso, éste usa el aparato coactivo a su disposición para silenciar voces crìticas.

    La defensa del periodista Serrano do recursiva, dada la cerrazón, simulaciones y complicidad –que raya en grotesca anuencia– de las instancias institucionales (las del poder formal), incluyendo las de protección a periodistas.

    II

    Esas instancias –vinculadas al ámbito y la cultura de la prócuración de justicia– tienen por inspiración y objetivo mediatizar, precisamente, los anhelos y afanes de los periodistas por defenderse de los zarpazos del poder y poderes fácticos.

    Esa cultura se extiende al ámbito de la protección y defensa de los derechos humanos en México, país considerado por el mundo como uno de los mayores conculcadores de potestades y garantías individuales y sociales. ¡Qué triste blasón éste!

    La complicidad de esas instituciones del Estado adviértese no sin elocuencia en las tácticas dilatorias –lentitud deliberada en la tramitación y actuaciones burocráticas y políticas concomitantes– y en el proverbial “carpetazo” a denuncias.

    El activismo recursivo de don Martín para defenderse de la persecución de los personeros gubernamentales –que actúan con premeditación, alevosía y ventaja– aporta el gremio un acervo experiencial invaluable. Identifica opciones.

    Ello beneficia, pues, al muy acosado y vulnerable gremio periodístico, considerado como uno de los grupos sociales màs vulnerables de México, a la par de los indios –como individuos y pueblos o etnias–, en particular las mujeres indígenas.

    La defensa serranista –que responsabiliza directamente de la persecución que sufre al exgobernador Alemán y al señor Herrera– tiene moralejas, abre nuevas vías y señala caminos a seguir por otros periodistas perseguidos doquiera en nuestro país.

    Iha II

    Don Martín logró que la mirada del mundo se centre en el caso de la persecución del poder formal incomodado por el quehacer periodístico de aquél. Esa mirada se representa y traduce en pesquisas oficiales al gobierno de Mèxico y al de Veracruz.

    Ante el interés indagatorio internacional, el gobernador Herrera –quien aspira a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República en 2012– ha ordenado cesar el hostigamiento al señor Serrano y extremar, incluso, medidas de protección.

    Pero ese cese es temporal, estima el colega; las medidas de protección son, dice, falsas, hipócritas, “dan risa”. De súbito, al señor Herrera dióle por tratar con algodones a don Martín. La mirada del mundo está sobre quien aspira gobernar México.

    Atraer esa mirada es consecuencia del quehacer de instancias no gubernamentales. Una es la Asociación Nacional de Abogados Democtráticos y otra el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL, por sus siglas en inglés).

    Méritos en esas diligencias son para David Peña Rodríguez, de la ANAD, y Soraya Long, Viviana Kirscevic y Vanessa Coria, del CEJIL. Ellos llevaron el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ésta inquirió al gobierno de México.

    A su vez, éste trasmitió al de Veracruz la indagatoria de la Comisión, que le ha asignado al caso una prioridad alta. Las respuestas mexicanas, califica el colega Serrano, “son una sarta de babosadas”. En entrega futura se verá por qué.´

    ffponte@gmail.com

    Glosario:
    Mediatizar: intervenir dificultando o impidiendo la libertad de acción de una persona o indyitución en el ejercicio de su actividad.

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    Asimetrías: las obsesiones I y II

    May 28th, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías

    Las Obsesiones (1/2)

    Fausto Fernández Ponte

    I

    El entorno histórico en el que se registró la actuación de lucha
    social incansable y trascendente de Othón Salazar es parte intrínseca
    de un proceso que no ha cesado; diríase que lo opuesto.

    Vero. Ese proceso de ha agudizado. El universo demográfico en 1958
    –cuando la huelga magisterial dirigida por don Othón– el país tenía
    35 millones de habitantes; hoy somos casi 110 millones.

    Esa agudización es evidente: desigualdad, injusticia, ejercicio
    inicuo y represivo del poder formal y poderes fácticos a disidencias y
    otras expresiones de activismo social de pluralidad.

    Y mayor pobreza, resultado diríase que lógico-matemático de
    modalidades monstruosas de opresión en una forma de organización
    económica y política que privilegia intereses de empresarios y
    políticos.

    Así, a la inmensa mayoría del total de mexicanos de cualesquier
    venas ideológicas y proclividades y simpatías partidistas parece
    preocuparle el estatus económico, político y social que prevalece.

    Esa preocupación –que raya no pocas veces en crispación en algunos
    estratos societales– tiene manifestaciones insoslayables aun para el
    más insensible e indiferente o ajeno a la realidad.

    II

    Como secuela adviértense en muchos casos con obviedad dramática y
    documentadamente indicios de las secuelas de la interacción de los
    componentes de la realidad y sus expresiones culturales.

    La preocupación tiene manifestaciones discernidas políticamente por
    los estratos sociales conscientes, pero incomprensibles para el grueso
    societal, vulnerable a la zurdería mediática y desinformación.

    O manipulación de otros medios de control social (el sistema
    educativo, la Iglesia). Empero, los estratos sociales –conscientes
    políticamente o no– padecen en grado variopinto embates de esa
    realidad.

    El entorno es de inestabilidad y franca ingobernabilidad –que no
    son causales, sino efectos– y otras secuelas. En ese círculo causas y
    efectos se traslapan, entreveran y concatenan.

    A resultas de ello, existe una cultura de incertidumbre y angustia,
    síntomas de enajenación social alienante. Ello es verismo. La conducta
    violenta del Estado exhíbese cual patología.

    La violencia del Estado es económica, política, social inclusive y,
    no se nos oculte, también cultural. Dicha violencia estatal es por
    definición represiva y, por ende, antisocial.

    Es violencia criminal en su sentido moral y ético, aunque sea
    legal. Pero su legalidad no le otorga moralidad. En nuestro estado de
    derecho, los fines de éste conculcan de hecho el interés social.

    III

    Para la ciencia política y social –incluiríamos la antropología y
    la psicología del poder–, esa violencia del Estado es fehacencia
    inequívoca de obsesiones personales del jefe del mismo.

    Ese jefe del Estado es, a la vez, cabeza del gobierno que
    representa a aquél, siendo su titular un personaje, Felipe Calderón,
    considerado por millones de sus compatriotas un mandatario espurio.

    Tal es la tramoya psicológica por la cual son colocados los telones
    de fondo de éste escenario de las obsesiones enfermizas que corroen al
    jefe del Estado y de Gobierno mexicano:

    1) Neutralizar a Andrés Manuel López Obrador — cabeza visible de
    una movilización social que, según ciertos indicadores objetivos, no
    parece cesar– y otras disidencias, incluyendo las armadas.

    2) Enriquecer con bienes tangibles –con activos líquidos incluso–
    a los miembros del grupo en el poder, lo que explicaría la venta a
    particulares del patrimonio petrolero social– y la “narcoguerra”.

    3) Impedir la ya ocurrente descomposición estructural y
    superestructural y circunstancial del Estado mexicano mismo, inserto
    en una vorágine de desgaste, deterioro y autodestrucción sectorial.

    Esas son prioridades estratégicas de la calderonía, de las que
    devienen otras, a identificarse aquí en la siguiente entrega.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Enajenación social alienante: relación del trabajador como creador
    de riqueza que no le pertenece y que se vuelve contra él. El problema
    de la enejación está ligado con el fetichismo de la mercancía.
    Relación entre personas que se expresa en una relación entre cosas.
    Fenómeno ubicado al nivel de la conciencia, que aparece por
    determinadas circunstancias y mecanismos económicos. Pérdida de
    conciencia cuando en una sociedad aparecen formas de explotación del
    hombre por el hombre. El fenómeno no se limita a las clases
    explotadas, pero se manifiesta de manera diferente en cada una.
    Fehacencia: demostrado. Comprobado.
    Patología: enfermedad.
    Verismo: verdadero. Inobjetable.
    Vorágine: aglomeración confusa de sucesos, de gente o de cosas en
    movimiento.
    Zurdería: manipulación.
    Asimetrías

    Las Obsesiones (2/2)

    Fausto Fernández Ponte

    I

    Las prioridades estratégicas de la calderonía –entendida ésta como
    un conjunto de actuaciones de gobierno del Presidente de Facto Felipe
    Calderón en defensa de intereses económicos ajenos a los del pueblo de
    México– son las obsesiones de aquél.

    Éstas obsesiones exhíbense personales del mandatario que para él
    poseen carácter estratégico: la “narcoguerra”, la represión a
    disidencias políticas populares de reivindicación –que incluye las
    guerrillas– y la reiterada adhesión al neoliberalismo.

    Hágase la salvedad de que el señor Calderón es considerado un
    mandatario espurio y, ergo, Presidente de Facto, por millones de sus
    connacionales, pues fue investido en 2006 por una decisión judicial
    –del Tribunal Electoral– plena de irregularidades.

    Esas irregularidades –como la intromisión ilegal del entonces
    Presidente Vicente Fox en los comicios– fueron incorporadas por los
    magistrados del Tribunal en el dictamen final que ungió a don Felipe.
    Se impidió metalegalmente un recuento de los votos.

    Volvamos al tema. Decíase ayer aquì que las obsesiones del
    Presidente de Facto –destruir en lo político a Andrés Manuel López
    Obrador, enriquecimiento personal y detener la ocurrente
    descomposición del Estado– explicarían la realidad nacional.

    Tal realidad es abrumadora. En lo económico, las crisis recurrentes
    desde 1976 a la fecha son fedatariamente más frecuentes y, a la vez,
    más amplias –transversalmente– y profundas y prolongadas. Sus
    efectos se han multiplicado.

    II

    Esos efectos son dramáticos, pues el mismo universo demográfico les
    otorga espectaculidad y hondura: de los casi 110 millones de
    habitantes del país, unos 70 millones viven en la pobreza, definida
    ésta por paradigmas internacionales.

    Menciónese que el gobierno del calderonismo sostiene que el número
    de pobres en México ha descendido en sólo año y medio a únicamente 45
    millones, gracias, insiste, al aumento cuantitativo del gasto social.
    Éste, empero, es discrecional y dispendioso.

    Más, a contrapelo de los asertos de la calderonía, la pobreza y sus
    científicamente identificadas tendencias a aumentar, tienen causales y
    manifestaciones que inciden, dígase a fuer de precisión, en la
    estabilidad y gobernabilidad en México.

    Véase: La narcoguerra –con miles de muertos ya en año y medio y
    cuantiosos daños materiales y un gasto estatal onerosísimo– ha
    trastocado al país: inestabilidad creciente e ingobernabilidad que ya
    rebasa al poder formal. El Ejército ocupa al país.

    Dígase de otro jaez que el Presidente de Facto sacó a los militares
    de sus cuarteles –donde debieren estar– para invadir desde dentro al
    país y ocuparlo, tomando el control decisorio y operativo de
    instituciones ministeriales civiles.

    Además de tipificar ello una flagrante ilegalidad –viola la Carta
    Magna–, la invasión y secuencial ocupación militar de México por sus
    propias fuerzas armadas tiene secuelas ominosas por su añadido fin
    disuasivo del activismo social reivindicador.

    III

    Véase: los motivos de esas campañas militares del gobierno del
    señor Calderón son, documentadamente en la percepción pública, los
    siguientes:

    1) Arrebatarle a los cárteles del comercio ilícito de
    estupefacientes y psicotrópicos el control de un negocio de
    proporciones colosales –de miles de millones de dólares– y
    usufructuarlo el grupo en el poder formal, el de don Felipe.

    2) Satisfacer, simultáneamente, las exigencias –presiones– del
    gobierno de Estados Unidos que, en el sentir de no pocos, es el
    controlador real del negocio del narcotráfico; además, a Washington le
    preocupan las disidencias armadas en México.

    3) Estos imperativos geoeconómicos y geopolíticos de EU configuran
    un móvil estratégico del calderonismo: proseguir la entrega unilateral
    de México a los intereses de los consorcios trasnacionales
    estadunidenses y el subsiguiente saqueo por éstos.

    4) En la mira de la cultura política y la cosmovisión del
    imperalismo de EU, el control político de México mediante una
    subrogación local es axial para los fines estratégicos de aquél: un
    patio trasero proveedor de materias primas y a la vez mercado.

    5) Que el gobierno de México instrumente subrogadamente los
    objetivos estratégicos de EU describe otra realidad nítidamente
    insoslayable: nuestro país es un protectarado estadunidense, con
    indicios de una anexión de hecho.

    6) Las premisas aquí enunciadas devienen en silogismo: disuadir
    primero y reprimir luego disidencias políticas civiles y armadas,
    reivindicatorias, de capas sociales dañadas por las crisis y resueltas
    a revertir el statu quo que les oprime.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:
    A fuer de…: proposición. En razón de, a ley de, en virtud de, a
    manera de.
    Metalegalmente: más allá de lo legal.
    Silogismo: argumento, deducción, razonamiento.
    Subrogación: del verbo subrogar. Sustitución. Sutituir o poner a
    alguien o algo en lugar de otra perona o cosa.

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    Asimetrías: las obsesiones I y II

    May 28th, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías

    Las Obsesiones (1/2)

    Fausto Fernández Ponte

    I

    El entorno histórico en el que se registró la actuación de lucha
    social incansable y trascendente de Othón Salazar es parte intrínseca
    de un proceso que no ha cesado; diríase que lo opuesto.

    Vero. Ese proceso de ha agudizado. El universo demográfico en 1958
    –cuando la huelga magisterial dirigida por don Othón– el país tenía
    35 millones de habitantes; hoy somos casi 110 millones.

    Esa agudización es evidente: desigualdad, injusticia, ejercicio
    inicuo y represivo del poder formal y poderes fácticos a disidencias y
    otras expresiones de activismo social de pluralidad.

    Y mayor pobreza, resultado diríase que lógico-matemático de
    modalidades monstruosas de opresión en una forma de organización
    económica y política que privilegia intereses de empresarios y
    políticos.

    Así, a la inmensa mayoría del total de mexicanos de cualesquier
    venas ideológicas y proclividades y simpatías partidistas parece
    preocuparle el estatus económico, político y social que prevalece.

    Esa preocupación –que raya no pocas veces en crispación en algunos
    estratos societales– tiene manifestaciones insoslayables aun para el
    más insensible e indiferente o ajeno a la realidad.

    II

    Como secuela adviértense en muchos casos con obviedad dramática y
    documentadamente indicios de las secuelas de la interacción de los
    componentes de la realidad y sus expresiones culturales.

    La preocupación tiene manifestaciones discernidas políticamente por
    los estratos sociales conscientes, pero incomprensibles para el grueso
    societal, vulnerable a la zurdería mediática y desinformación.

    O manipulación de otros medios de control social (el sistema
    educativo, la Iglesia). Empero, los estratos sociales –conscientes
    políticamente o no– padecen en grado variopinto embates de esa
    realidad.

    El entorno es de inestabilidad y franca ingobernabilidad –que no
    son causales, sino efectos– y otras secuelas. En ese círculo causas y
    efectos se traslapan, entreveran y concatenan.

    A resultas de ello, existe una cultura de incertidumbre y angustia,
    síntomas de enajenación social alienante. Ello es verismo. La conducta
    violenta del Estado exhíbese cual patología.

    La violencia del Estado es económica, política, social inclusive y,
    no se nos oculte, también cultural. Dicha violencia estatal es por
    definición represiva y, por ende, antisocial.

    Es violencia criminal en su sentido moral y ético, aunque sea
    legal. Pero su legalidad no le otorga moralidad. En nuestro estado de
    derecho, los fines de éste conculcan de hecho el interés social.

    III

    Para la ciencia política y social –incluiríamos la antropología y
    la psicología del poder–, esa violencia del Estado es fehacencia
    inequívoca de obsesiones personales del jefe del mismo.

    Ese jefe del Estado es, a la vez, cabeza del gobierno que
    representa a aquél, siendo su titular un personaje, Felipe Calderón,
    considerado por millones de sus compatriotas un mandatario espurio.

    Tal es la tramoya psicológica por la cual son colocados los telones
    de fondo de éste escenario de las obsesiones enfermizas que corroen al
    jefe del Estado y de Gobierno mexicano:

    1) Neutralizar a Andrés Manuel López Obrador — cabeza visible de
    una movilización social que, según ciertos indicadores objetivos, no
    parece cesar– y otras disidencias, incluyendo las armadas.

    2) Enriquecer con bienes tangibles –con activos líquidos incluso–
    a los miembros del grupo en el poder, lo que explicaría la venta a
    particulares del patrimonio petrolero social– y la “narcoguerra”.

    3) Impedir la ya ocurrente descomposición estructural y
    superestructural y circunstancial del Estado mexicano mismo, inserto
    en una vorágine de desgaste, deterioro y autodestrucción sectorial.

    Esas son prioridades estratégicas de la calderonía, de las que
    devienen otras, a identificarse aquí en la siguiente entrega.

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    Glosario:

    Enajenación social alienante: relación del trabajador como creador
    de riqueza que no le pertenece y que se vuelve contra él. El problema
    de la enejación está ligado con el fetichismo de la mercancía.
    Relación entre personas que se expresa en una relación entre cosas.
    Fenómeno ubicado al nivel de la conciencia, que aparece por
    determinadas circunstancias y mecanismos económicos. Pérdida de
    conciencia cuando en una sociedad aparecen formas de explotación del
    hombre por el hombre. El fenómeno no se limita a las clases
    explotadas, pero se manifiesta de manera diferente en cada una.
    Fehacencia: demostrado. Comprobado.
    Patología: enfermedad.
    Verismo: verdadero. Inobjetable.
    Vorágine: aglomeración confusa de sucesos, de gente o de cosas en
    movimiento.
    Zurdería: manipulación.
    Asimetrías

    Las Obsesiones (2/2)

    Fausto Fernández Ponte

    I

    Las prioridades estratégicas de la calderonía –entendida ésta como
    un conjunto de actuaciones de gobierno del Presidente de Facto Felipe
    Calderón en defensa de intereses económicos ajenos a los del pueblo de
    México– son las obsesiones de aquél.

    Éstas obsesiones exhíbense personales del mandatario que para él
    poseen carácter estratégico: la “narcoguerra”, la represión a
    disidencias políticas populares de reivindicación –que incluye las
    guerrillas– y la reiterada adhesión al neoliberalismo.

    Hágase la salvedad de que el señor Calderón es considerado un
    mandatario espurio y, ergo, Presidente de Facto, por millones de sus
    connacionales, pues fue investido en 2006 por una decisión judicial
    –del Tribunal Electoral– plena de irregularidades.

    Esas irregularidades –como la intromisión ilegal del entonces
    Presidente Vicente Fox en los comicios– fueron incorporadas por los
    magistrados del Tribunal en el dictamen final que ungió a don Felipe.
    Se impidió metalegalmente un recuento de los votos.

    Volvamos al tema. Decíase ayer aquì que las obsesiones del
    Presidente de Facto –destruir en lo político a Andrés Manuel López
    Obrador, enriquecimiento personal y detener la ocurrente
    descomposición del Estado– explicarían la realidad nacional.

    Tal realidad es abrumadora. En lo económico, las crisis recurrentes
    desde 1976 a la fecha son fedatariamente más frecuentes y, a la vez,
    más amplias –transversalmente– y profundas y prolongadas. Sus
    efectos se han multiplicado.

    II

    Esos efectos son dramáticos, pues el mismo universo demográfico les
    otorga espectaculidad y hondura: de los casi 110 millones de
    habitantes del país, unos 70 millones viven en la pobreza, definida
    ésta por paradigmas internacionales.

    Menciónese que el gobierno del calderonismo sostiene que el número
    de pobres en México ha descendido en sólo año y medio a únicamente 45
    millones, gracias, insiste, al aumento cuantitativo del gasto social.
    Éste, empero, es discrecional y dispendioso.

    Más, a contrapelo de los asertos de la calderonía, la pobreza y sus
    científicamente identificadas tendencias a aumentar, tienen causales y
    manifestaciones que inciden, dígase a fuer de precisión, en la
    estabilidad y gobernabilidad en México.

    Véase: La narcoguerra –con miles de muertos ya en año y medio y
    cuantiosos daños materiales y un gasto estatal onerosísimo– ha
    trastocado al país: inestabilidad creciente e ingobernabilidad que ya
    rebasa al poder formal. El Ejército ocupa al país.

    Dígase de otro jaez que el Presidente de Facto sacó a los militares
    de sus cuarteles –donde debieren estar– para invadir desde dentro al
    país y ocuparlo, tomando el control decisorio y operativo de
    instituciones ministeriales civiles.

    Además de tipificar ello una flagrante ilegalidad –viola la Carta
    Magna–, la invasión y secuencial ocupación militar de México por sus
    propias fuerzas armadas tiene secuelas ominosas por su añadido fin
    disuasivo del activismo social reivindicador.

    III

    Véase: los motivos de esas campañas militares del gobierno del
    señor Calderón son, documentadamente en la percepción pública, los
    siguientes:

    1) Arrebatarle a los cárteles del comercio ilícito de
    estupefacientes y psicotrópicos el control de un negocio de
    proporciones colosales –de miles de millones de dólares– y
    usufructuarlo el grupo en el poder formal, el de don Felipe.

    2) Satisfacer, simultáneamente, las exigencias –presiones– del
    gobierno de Estados Unidos que, en el sentir de no pocos, es el
    controlador real del negocio del narcotráfico; además, a Washington le
    preocupan las disidencias armadas en México.

    3) Estos imperativos geoeconómicos y geopolíticos de EU configuran
    un móvil estratégico del calderonismo: proseguir la entrega unilateral
    de México a los intereses de los consorcios trasnacionales
    estadunidenses y el subsiguiente saqueo por éstos.

    4) En la mira de la cultura política y la cosmovisión del
    imperalismo de EU, el control político de México mediante una
    subrogación local es axial para los fines estratégicos de aquél: un
    patio trasero proveedor de materias primas y a la vez mercado.

    5) Que el gobierno de México instrumente subrogadamente los
    objetivos estratégicos de EU describe otra realidad nítidamente
    insoslayable: nuestro país es un protectarado estadunidense, con
    indicios de una anexión de hecho.

    6) Las premisas aquí enunciadas devienen en silogismo: disuadir
    primero y reprimir luego disidencias políticas civiles y armadas,
    reivindicatorias, de capas sociales dañadas por las crisis y resueltas
    a revertir el statu quo que les oprime.

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    Glosario:
    A fuer de…: proposición. En razón de, a ley de, en virtud de, a
    manera de.
    Metalegalmente: más allá de lo legal.
    Silogismo: argumento, deducción, razonamiento.
    Subrogación: del verbo subrogar. Sustitución. Sutituir o poner a
    alguien o algo en lugar de otra perona o cosa.

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    Asimetrías: Petróleo y migrantes y la vía zapatista

    May 27th, 2008 Posted in columnas No Comments »

    Asimetrías

    Petróleo y Migrantes

    Fausto Fernández Ponte

    I
    En un país con
    acusadísima pluralidad ideológica, política, social,
    étnica y cultural –en un telón de fondo de dramática desigualdad e
    injusticia y un ejercicio inicuo del poder del Estado– son escasos
    los puntos de acuerdo entre los mexicanos.

    Ello se traduce en ausencia de consensos informados, disidencias y
    contenciosos sociales que suelen expresarse en búsqueda personal y/o
    colectiva y organizada de vías de acceso a reivindicaciones y en
    intentos de transformar el statu quo.

    Por supuesto, esa realidad tiene causales asaz complejas y
    omnipresentes, mas no serán identificadas ni tratadas aquí hoy.
    También tiene consecuencias y manifestaciones –más evidentes que las
    causales– que inciden, precisamente, en el destino nacional.

    Esa diversidad –que, si vista, registrada y comprendida e
    interpretada dialécticamente, es un activo de extraordinaria plusvalía
    y parte cortical de las riquezas de México– es inaceptable para el
    poder formal y los poderes fácticos.

    Subráyese a título de salvedad que los poderes fácticos suelen
    influir decisoriamente en el poder formal, como se observa con diáfana
    elocuencia en los intentos de éste por ceder a particulares
    –privatizar– el patrimonio de todos.

    Cabría señalar que los personeros del poder formal y poderes
    fácticos perciben la diversidad y pluralidad mexicana como peligrosa
    para sus intereses y fines, los cuales son, por lo menos desde hace un
    cuarto de siglo, ajenos a los del pueblo.

    II

    La consecuencia es la de que, en esos cenáculos del poder formal y
    poderes fácticos –muchos de ellos en los grandes centros financieros
    del mundo– se tiene la percepción de que la supuesta peligrosidad de
    lo diverso y plural es adversarial.

    Y, en esa misma vena de concatenación de premisas, los adversarios
    son enemigos. No sorprende, pues, que en el poder formal y los poderes
    fácticos se vea esa diversidad y pluralidad del pueblo de México como
    enemigas.

    Y la inferencia lógica válida es la que para el poder el pueblo es
    enemigo, “su” enemigo. El comportamiento de la generalidad de
    políticos y burócratas –incluyendo los tecnócratas– así nos lo
    demuestra y confirma día a día.

    Cierto. Políticos, burócratas y empresarios de toda laya se mal
    distinguen, por lo menos en México, por actuaciones que indican un
    desprecio (subyacente en su psique de clase y espíritu de cuerpo) por
    el pueblo. A éste lo ven como consumidor cautivo.

    Esa realidad se emblematiza en la conducta de la burocracia en
    çareas de procuración e impartición de justicia; éste se vende al
    mejor postor. Y éste suele ser alguien que carece de otras opciones.
    La corrupción depreda al pueblo.

    Lo diverso y lo plural ha sido y es, concluiríase, la mejor arma y
    adarga –por efectiva y siempre disponible– del pueblo de México para
    defender sus intereses. Su efectividad es hoy nayor que, dígase, en
    1810 (la guerra de independencia) y en 1910.

    III

    Ello, predeciblemente, doficulta –mas no impide– la consecución
    de un contrato social, ausente en México desde el sexenio de Lázaro
    Cárdenas. Ese contrato social tuvo un agente de cohesión muy
    importante: la recuperación y defensa del petróleo.

    Obsérvase hoy que esa defensa de nuestro patrimonio común es un
    punto de unidad entre la inmensa mayoría del total de mexicanos y,
    secuencialmente, también lo es de acuerdo entre nosotros. Esa defensa
    patrimonial nos une a casi todos.

    Por ello, los políticos y burócratas venales –desde el Presidente
    de Facto hasta el ujier que vive de gratificaciones por permitir
    acceso– no salen de su sorpresa ante la colosal reacción popular de
    la intentona privatizadora del calderonismo.

    Otro punto de unidad entre nosotros –y, al igual que la defensa
    del patrimonio petrolero, inserta en el alma del mexicano raso– es el
    relativo a los connacionales que emigran a Estados Unidos y se
    inmigran en ese país y son explotados y vejados.

    Eso dos puntos de unidad –defensa del petróleo y de los emigrantes
    e inmigrados– son, pues, de alta emocionalidad, telúrica, profunda,
    que tienen que ver con nuestra identidad histórica y, por ende,
    nuestra explicación de sí mismos.

    En esa defensa de bienes patrimoniales históricos y nuestros
    recursos humanos la mayoría coincide. Ambos –petróleo y migrantes–
    son riqueza y, a la vez, creadores de más tesauros. Son símbolos tan
    poderosos como la bandera. Son la patria misma.

    Por eso el repudio casi unánime al afán pravo de don Felipe de
    privatizar el patrimonio común. Esa mayoría unida por la defensa del
    petróleo parece ver al Presidente de Facto como obseso en vender la
    patria a particulares y enriquecerse con ello.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Adarga: escudo de forma de corazón.
    Espíritu de cuerpo: orgullo exagerado de ser miembro de un grupo,
    organización o fuerza armada.
    Obseso: obsesionado.
    Pravo: perverso, inicuo, corrompido, inmoral.

    Asimetrías

    La Vía Zapatista

    Fausto Fernández Ponte

    I

    En el libro “Corte de Caja: entrevista al subcomandante Marcos”
    –de disponibilidad pública ocurrente en anaqueles y plúteos– de la
    periodista Laura Castellanos y con fotografías de Ricardo Trabulsi,
    tiene el insoslayable mérito de la precisión.

    Y esa precisión mueve a reflexiones acerca de la razón de ser del
    zapatismo indio, de su naturaleza, sus alcances y objetivos
    estratégicos, su evolución y desarrollo, sus cortedades y
    potencialidades, el propio subcomandante Marcos, etcétera.

    Doña Laura –es decir, el entrevistado, el subcomandante Marcos–
    precisa con apabullante nitidez que el fin estratégico del zapatismo
    indio no es tomar el poder entendido en su sentido convencional y en
    el entorno de la cultura política mexicana.

    Precisa, con diáfana elocuencia, que no se trata del “quítate tú
    para ponerme yo” y disfrutar los gajes de investiduras e instituciones
    del poder copada por una subclase societal conformada por
    profesionales de la corrupción.

    También se precisa en el libro de doña Laura –un documento que, a
    nuestro ver, encenderá conciencias al estilo de Eduardo Galeano– que
    los fines del poder en México han sido monstruosamente trastocados: es
    ejercido por unos cuantos.

    No es, pues, ejercido por todos ni para todos. Ello fomenta la
    simulación, el disfraz y el mimetismo, las socaliñas y las mentiras y
    el engaño. Tiene manifestaciones inicuas de abusos de las potestades
    coactivas del poder, censura y represión.

    II

    Ello da origen al doble discurso; hace de éste y la demagogia una
    tramoya para inducir y manipular conductas colectivas, para que
    prevalezca impunemente el interés particular o faccioso. Por la
    impunidad se transita de la hipocresía al cinismo.

    Así se atenta contra la esencia misma de toda modalidad o forma de
    organización política que se ostenta democrática o se describe a sí
    misma como una democracia. La vía del zapatismo indio es, en los
    hechos, una muy novedosa y, a su vez, antigua.

    Es la vía de la renovación constante. Los caracoles –como
    llámansele a autonomías municipales o equivalentes– o juntas de buen
    gobierno. Esas instituciones son de una gran movilidad. Sus
    personeros duran, cuando mucho, 15 días en el cargo.

    De esa guisa, mujeres y hombres asumen responsabilidades en común.
    Concluidos sus funciones, vuelven a sus tareas u oficios habituales en
    la selva, en la agricultura en las fincas abandonadas por los
    terratenientes y recuperadas por zapatistas.

    La imagen pública del zapatismo indio y del propio subcomandante
    Marcos se sustenta todavía sobre una base de percepciones subjetivas,
    románticas, pueriles, distorsionadoras de la cosmovisión indígena,
    descontextualizadas.

    Y doña Laura recoge las definiciones del propio Marcos, las cuales
    establecen, de vida voz, sus trascendencias propias. Ese libro
    antójase fiel a la tradición
    educativo-histórica-orientadora-explicativa del mejor periodismo
    trascendente.

    III

    En ese sentido, este esfuerzo de la señora Castellanos (y no en
    menor medida, el del fotógrafo Trabulsi– es superior al, dígase,
    otros entrevistadores del subcomandante Marcos: Julio Scherer, un
    icono de nuestro periodismo, y Ricardo Rocha.

    Las entrevistas realizadas por los señores Scherer y Rocha fueron
    para televisión, un medio difusor que por naturaleza descontextualiza
    hechos y sucedidos y sus protagonistas. La de don Ricardo fue
    patética: parecía no saber qué preguntar.

    Mas no es la precisión el atributo único del libro, aunque sí el
    mayor, pues desmitifica con objetividad muy profesional al personaje y
    lo sitúa sin restarle cualidad histórica ni vigencia en un contexto
    que exige a gritos su comprensión historicista.

    Esa comprensión historicista de lo que es, en realidad, un
    personaje mediático con una densa y sustanciosa miga, que suele
    distraer a no pocos de un fenómeno sociopolítico de enorme
    trascendencia: el zapatismo indio y sus definiciones.

    Esas definiciones son, desde luego, antropológicas, pero a la vez se
    sustraen y escapan de éstas y, así, inasibles a esa ciencia, se
    transforman en sociológicas, políticas, étnicas, culturales e
    inextricablemente históricas y políticas.

    Las definiciones históricas y políticas del zapatismo indio tienen
    subyacencias profundas, que se nutren de su vera realidad, l