Desvío de medicinas en el secotr público
Guerra por el Poder entre Laboratorios
el DEMÓCRATA. Miguel Rojas Salazar. La industria farmacéutica en México factura anualmente 12 mil millones de dólares convirtiendo al País en el segundo mercado en Latinoamérica de mayor potencial en ingresos, paradójicamente nos ubicamos en el 3er precio promedio de medicamentos más caros frente a Países con menos infraestructura y laboratorios, como Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile y Panama.
La diferencia estriba en que se abastece más de Laboratorios Transnacionales, provocando el síndrome de “importación” antes que exportar, lo que dio margen al descubrimiento de la franquicia de SIMIS creando un parte aguas bajo la propia producción de medicamentos a menor precio, paralelamente a la desviación de medicamentos claves como neumococos, rotavirus y otras vacunas vitales, merced a la importancia que reviste obtener mas altos ingresos, y conservar la Secretaria de Salud el dominio monopólico, aunque en ese acto de venganza o guerra de medicamentos, la gente que necesita el seguro popular y beneficiarios del Imss e Issste condicionan dicha aplicación de rotavirus y neumococos solo a afiliados, escondiendo esos y otros medicamentos en el mercado de la salud en que convierten las enfermedades.
Desde que en 1990 el gobierno liberó los precios de los medicamentos abrió paralelamente: El antes, el después y lo que sigue…Una crónica prevista que desemboco en la declarada guerra entre los laboratorios e inversionismo en ese sector por aquel estimulo en ingresos:
EL ANTES:
El 70% de ese Universo de ingresos anuales correspondía a los productos de patente (controlados) y el 30 % era dividido equitativamente entre genéricos y similares.
EL DESPUÉS:
A fines de los 90s surge similares detonante de un giro que provoco la implosión económica contra la Ley de la oferta y la demanda, porque se redujo a fines del ultimo lustro, el ingreso a medicina de patente en un 55% el 30% a similares y el 15% a genéricos.
Esta guerra fría en perjuicio directamente del pueblo provoca actualmente el desvío de medicinas del sector público, para abastecer el mercado de similares y genéricos que prolifera ofertando un mercado que se infla como subterfugio de ayudar a la gente pobre aunque la causa sea presionar una competencia.
De ahí que la medicina de mayor consumo y necesidad no llega a las instituciones públicas afectando a trabajadores afiliados y pensionados, que se surten en ese mal necesario en que se convirtió la guerra por el negocio de la salud en su plan complotista contra los abaratadores del mercado.
Ese contexto explica en gran parte la predecible quiebra del ISSSTE, y una no descabellada premonición de que en un futuro se privatice el sector salud que hoy paulatinamente cubre el propio empleado en la creación necesaria del seguro popular.
LO QUE SIGUE:
Desde esa liberación de precios, el ramo farmacéutico genero un incremento en medicinas no controladas del 75% y de un 90% en controladas de acuerdo a estadísticas del sector salud. Y es que el precio lo impone el mercado y no la fuerza del mercado creando prioridades en materia de inversión por encima del cuidado en abasto de medicinas. Se observa que cada tres meses surge un incremento mínimo en el mercado farmacéutico inteligentemente irrisorio que solo descubre quien padece de enfermedades crónicas o surte en mayoreo.
La Secretaría de Salud, emite su registro en México detectando oficialmente la existencia de 224 laboratorios de medicamentos o productos biológicos que pertenecen a 200 empresas
46 de ellas forman parte, como subsidiarias, de un pequeño grupo de consorcios con capital mayoritariamente extranjero, y las restantes son de accionistas predominantemente mexicanos, que se “pelean” un mercado valuado en esos 12 mil millones de dólares anuales.
Alrededor de ellos sobreviven algunos fabricantes de fármacos (principios activos) y aproximadamente 600 proveedores de insumos. Con ello se crea una injusta dependencia en cuanto a disponibilidad y abasto suficiente dejando el precio “justo” en sus manos bajo ningún control de mercado porque para un mismo producto se cobra un precio distinto, con marcadas diferencias entre unos y otros.
Y aunque el 50% de las medicinas en número de unidades es adquirido por instituciones de seguridad social solo el 3% de mexicanos tiene acceso a ellas a precios inferiores entre 33 y 64 % a los prevalecientes en el mercado privado.
Paradójicamente el financiamiento del sistema de salud proviene de los hogares aunados a la inyección subsidiaria derivada de impuestos federales, seguridad social y en mayor recurrencia el gasto de bolsillo.
Como resultado surge entre el sector de los fármacos y el control del mercado una variable en el proceso comercial porque los laboratorios Transnacionales y solo un duopolio de distribuidores en México, han desatado una guerra de precios contra el advenimiento de similares y genéricos con mayores descuentos.
Y aunque por el lado positivo hay medicamentos abaratados, el sector público resiente ese desvío que llega incluso al almacenaje sistemático para evitar la depreciación y acelerar un desabasto provocado en perjuicio social.
Porque Casa SABA, que adquirió a Marzam, uno de sus competidores, y Nacional de Drogas, (NADRO) dominan como duopolio más de 60 por ciento del mercado de La industria farmacéutica y otorga ventajas a las trasnacionales farmacéuticas, a través de establecimiento de patentes por 20 años, que les permite establecer precios elevados en el lanzamiento de productos, ahí es donde se legitiman los abusos.
Para penetrar más en esa óptica en el mercado farmacéutico existen tres tipos. Los inventados por compañías internacionales se llaman de marca. Cuando vence la patente del medicamento de marca, después de 20 años, se pueden fabricar productos similares y genéricos. Es decir, que contienen la misma droga y que tienen u otro nombre de fantasía, o el mismo nombre de la droga.
En ese mercado, la expansión de similares detonó en el éxito por la legitimidad alcanzada para abaratar medicinas desde hace 10 años penetrando en el mercado Internacional sumando eslabones a su cadena comercial hasta posicionarse como la más grande de A.L.
El proyecto del DR. Víctor González Torres Simi, se basa en crear un modelo de negocios que combina lo social y lo comercial rompiendo con los esquemas para atender a ese sector “olvidado”
Farmacias de Similares irrumpe en el mercado mexicano bajo desatando una batalla contra el oligopolio de la industria farmacéutica trasnacional que predomina actualmente provocando el síndrome de la hipocondría farmacéutica.
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Original post by el DEMÃ
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