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  • La narcoguerra

    Asimetrías

    La Narcoguerra (1/2)

    Fausto Fernández Ponte

    A Daniel Ortega. Por su afán de que los nicaragüenses se
    eduquen para comprender su historia sin prejuicios.

    I
    La filosofía antigua, desde los clásicos griegos, y moderna –las de los pensadores alemanes de los últimos siglos– identifican vínculos en los fenómenos de Natura y en los procesos sociales.

    A su vez, los procesos sociales son comprendidos por la filosofía moderna mediante el empleo de métodos de disciplinas conocidas como materialismo dialéctico y materialismo histórico.

    Para ciertos estamentos filosóficos, materialismo dialéctico y materialismo histórico son anatema; para otros, empero, son manifestaciones de una evolución avanzada, revolucionaria, de la filosofía.

    Pero son el materialismo dialéctico y el materialismo histórico los que influyen, de un modo u otro –por inferencia válida incluso– en el discernimiento de la realidad natural y social.

    Ello abarca comprender cabalmente la composición social del país y del mundo, así como de las fuerzas centrífugas y centripetas de los procesos sociales, incluyendo conductas colectivas y sus interacciones.

    En algunos países –como México–, la educación primaria e incluso secundaria y hasta la superior está orientada, mediante reformas sucesivas, a imperativos de la cultura del mercado y la opresión.

    II

    Esos imperativos de la cultura del mercado y la opresión determinan que, en el caso de nuestro país y casi todos los de Nuestra América, carezcamos de enseres para discernir la realidad y comprenderla.

    El resultado de ello es la opresión que deviene de nuestra incapacidad para identificar los fenómenos de la naturaleza y los procesos sociales por sus causales, no sólo por sus efectos.

    Al comprender las causas de los fenómenos naturales y de los procesos sociales, el hombre adquiere conciencia de su condición oprimida y, así, empieza a liberarse de esas ataduras intangibles.

    En México existen intereses que se oponen a que nos liberemos. Esos intereses han creado desde hace generaciones condiciones para oprimir y reprimir mediante la educación y medios de control social.

    Por esas razones, los mexicanos disociamos las manifestaciones asaz violentas de la “narcoguerra″ de sus causas y efectos. Incluso, en el propio Estado mexicano persiste esa disociación ignara.

    En el Estado, sí, cierto es. Mas no en el Gobierno, que representa al Estado. Adviértese como obvia que las acciones gubernamentales se sustentan sobre la lógica de un falaz entramado de simulación.

    III

    ¿Se simula acaso la narcoguerra? Por supuesto que no. Pero se ocultan los motivos verdaderos de esa guerra: controlar un negocio pingüe cuyas ganancias desafían la imaginación más fértil y encendida.

    Para arrebatarle ese negocio mediante la fuerza de las armas a los cárteles del “narco″, el gobierno rompió equilibrios internos sobreentendidos y, desde luego, externos, en el contexto nacional.

    La consecuencia es la de que la narcoguerra ha trascendido el ámbito de un conflicto entre el gobierno y una fuerza beligerante civil organizada, la de los cárteles, ha accedido a otro ámbito.

    Y ésta guerra es, como todas las guerras, entre intereses económicos o políticos creados, materiales o personales. En el caso, estamos ante una guerra intestina de facto. No es una guerra de poder.

    Aclárese: no es una guerra de poder político, pero sí económico. Es una guerra caracterizada por sus modalidades en un contexto nacional concreto, antropológico, sociológico y de la economía.

    Véase: hay comercio ilícito de estupefacientes y psicotrópicos porque hay demanda creciente; ésta se satisface mediante la producción organizada. Los cárteles no producen, sólo venden y revenden.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Materialismo dialéctico: ciencia de las leyes generales del desarrollo de los fenómenos de la realidad objetiva y del proceso de conocimiento. Método evolucionado de conocimiento.
    Materialismo histórico: ciencia filosófica acerca de la sociedad. Teoría sociológica general. Régimen de pautas para conocer la historia, lo cual permite orientarse en la compleja red de los fenómenos sociales.
    Medios de control social: mecanismos establecidos por los grupos dominantes para mantener y reproducir los sistemas económicos de explotación y para estratificar las cosas del poder.. Los medios son políticos, religiosos, educativos, de represión, burocráticos, de información y propaganda, etcétera.

    La Narcoguerra (2/2)

    Fausto Fernández Ponte

    Al muy querido y admirado amigo Fernando
    Castillo Tapia. Por su oportuna puntualidad.

    I
    Antes de proseguir con la segunda y final entrega de esta serie de enfoques historicistas del fenómeno socioeconómico y sociopolítico que conócesele como “narcoguerra” hagamos un paréntesis.

    El empleo, ayer, por este escribidor del concepto “fuerza civil beligerante” en alusión a las fuerzas sin duda muy armadas y muy belígeras de los cárteles del comercio ilícito de drogas concitó reacciones:

    En una, de los círculos gubernamentales, se considera un error del escribidor haber identificado a los cárteles como una “fuerza civil beligerante” de facto (de hecho) en la narcoguerra.

    En otra, la un leyente de Tijuana, se señala la fidelidad a lo vero al describir aquí los cárteles como una “fuerza civil beligerante” de hecho. “En lo jurídico no es una FCB, sino sólo en lo semántico”.

    Y en una tercera, de Chihuahua, se elogia la adhesión del escribidor a la realidad: “una guerra, así sea la narcoguerra, es entre beligerantes, al margen de quien tenga la ley de su parte”.

    En una cuarta reacción se precisa: “Es obvio que usted se refiere no a la figura jurídica de Fuerza (Cicil) Beligerante, con mayúsculas, sino al lógico-semántico de “fuerza beligerante”, con minúsculas″.

    II

    En una quinta reacción se elucida que una FCB no es necesariamente política o social, pues el carácter beligerante lo da la parte adversaria. “Y el gobierno no acepta la beligerancia de hecho del narco”.

    Empero, este escribidor se considera a sí mismo corregido por un leyente y enriquecido por los otros cuatro. El tema, subráyese, es atañedero al sentir y el parecer de las fuerzas en obvia beligerancia.

    Pero no nos desviemos más y entremos sin distracciones en la materia central de estos pergeños, la de ubicar objetivamente la narcoguerra desde el historicismo y así entenderla.

    En esa vena, podríase decir que, en su contexto macrocósmico, la narcoguerra es una manifestación de ciertos imperativos de geopolítica. Incide en los intereses del poder económico y político y societal.

    Y, a fuer de precisos, dígase que esos intereses del poder económico y político son de los Estados mexicano, estadunidense y canadiense. También los de ciertos Estados en Nuestra América.

    Pero es en el ámbito del Estado mexicano –entendido éste con arreglo a la definición cabal de la ciencia política– donde las consecuencias de éste fenómeno son acusadamente societales.

    III

    Y eso es lo preocupante y, ergo, conturbador del fenómeno. La narcoguerra tiene causales y efectos aviesamente ignorados, aunque el gobierno de México yerre, simule y se engañe a sí mismo.

    Los yerros son propios de la inepcia y, a la vez, de enfoques viciados de origen: las tres armas de las Fuerzas Armadas han tomado y ocupan militarmente –dígase perogrullescamente– al país.

    Ello configura expresiones metaconstitucionales del Poder Ejecutivo. México está ocupado por sus propias Fuerzas Armadas. Los soldados son policías en realidad. Esa tarea policíaca es definitoria.

    Define, cierto es, un contexto insoslayable. El terror que uno siente cuando se ven patrullas militares en el campo y la ciudad es comparable al terror que uno siente ante los cárteles del “narco”.

    Ese terror permea la psique colectiva y se asienta allí, determinando incluso conductas sociales en lo político –el derecho constitucional de disentir– y, desde luego, en la cultura.

    Lo absurdo: se desestiman otras vías para vencer a una fuerza beligerante ilegal, el narco: las de educar a la sociedad que consume psicotrópicos y estupefacientes y controlar la producción de éstos.

    ffponte@gmail.com

    Glosario:

    Belígeras: dado a guerrar, belicoso, guerrero.
    Historicista: de historicismo. Ciencia que estudia la realidad teniendo en cuenta las condiciones histórico-concretas, de hecho o de derecho, en que han aparecido y se desarrollan.

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    Original post by el DEMÃ



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